La comida rápida cambia la cara de un polígono de Zaragoza: en los antiguos almacenes de Galerías Primero

Las obras, ejecutadas con módulos prefabricados por CorbanGes, podrían quedar listas a lo largo de 2026 en la avenida de Cataluña.

Las obras de los futuros restaurantes de Burger King y Popeyes en el polígono de Cogullada avanzan a buen ritmo. Los dos establecimientos, impulsados por el operador Restaurant Brands Iberia (RBI), ocuparán parte de los antiguos almacenes de Galerías Primero —reconvertidos después en supermercados El Árbol— y se preparan para abrir sus puertas a lo largo de este año, según fuentes próximas al proyecto.

El solar donde se levanta la doble franquicia se encuentra en la intersección de la avenida de Cataluña, 115, y la calle Alejandro Bell, 10. Las naves industriales que ocupaban ese espacio llevaban años sin actividad hasta que, el pasado año, arrancaron los trabajos de derribo. Fue entonces cuando trascendió que RBI había solicitado las licencias de obra y actividad para implantar en este punto sus dos marcas. Ambos trámites han quedado ya completados.

La parcela sobre la que se construyen los restaurantes suma unos 6.000 metros cuadrados, una parte de los 17.041 metros cuadrados que tenían en total las antiguas naves de Galerías Primero. El resto del espacio —la nave logística de mayor envergadura, de unos 11.000 metros cuadrados— se encuentra en proceso de comercialización para atraer nueva actividad, lo que apunta a que la transformación de este rincón del polígono no ha hecho más que empezar.

Módulos prefabricados y servicio en coche

Cada restaurante contará con unos 400 metros cuadrados de superficie. Ambos incluirán servicio de recogida con el coche —el conocido como drive-through—, para lo que se ha reurbanizado el entorno con carriles de entrada y salida y una pequeña zona de estancia.

La empresa especializada CorbanGes es la encargada de la construcción, que se ha ejecutado a partir de módulos prefabricados. Este sistema permite avanzar a mayor velocidad que la obra convencional y acortar de forma notable los plazos de ejecución, lo que explica en parte el ritmo al que han avanzado los trabajos en los últimos meses.

La apuesta por el prefabricado no es un detalle menor. En un polígono con historia industrial como Cogullada, donde los procesos de transformación suelen arrastrarse, la velocidad de construcción puede marcar la diferencia entre un proyecto que despega y uno que se estanca. RBI parece haber apostado por no dejar margen a la demora.

Cogullada gana atractivo comercial

La llegada de Burger King y Popeyes a esta zona de Zaragoza no es un hecho aislado. El polígono de Cogullada, históricamente vinculado a la actividad industrial y logística, ha ganado atractivo en los últimos años gracias al impulso residencial que ha experimentado la avenida de Cataluña y su entorno.

El crecimiento de nuevas promociones de vivienda en la zona ha generado una bolsa de demanda de proximidad que hace más apetecible para cadenas de restauración y servicios instalarse aquí.

La apertura de estas dos franquicias supondrá, de hecho, el primer paso hacia la reconversión comercial de esta parte del polígono. No es la única transformación en marcha: la gran nave logística restante también busca inquilino, y distintos agentes inmobiliarios del sector están pendientes de lo que ocurra en este enclave para calibrar su potencial a medio plazo.

Sin fecha oficial, pero todo apunta a 2026

Por ahora, ni Burger King ni Popeyes ni el propio operador RBI han comunicado una fecha concreta para la inauguración de los locales. Sin embargo, fuentes próximas al proyecto señalan que las obras podrían quedar terminadas a lo largo de 2026. Dado el estado avanzado de la construcción y el sistema de ejecución empleado, los plazos parecen razonables.

Cuando abran, ambas marcas sumarán nuevas opciones de comida rápida en una zona de Zaragoza que, hasta ahora, no contaba con este tipo de establecimientos en su radio inmediato. Para los vecinos de los barrios del entorno —incluyendo las promociones residenciales más recientes de la avenida de Cataluña— significará disponer de servicios que hasta el momento requerían desplazarse a otras áreas de la ciudad.

Será también un nuevo capítulo en la historia de un espacio que durante décadas fue sinónimo de Galerías Primero, uno de los grandes almacenes que marcaron la memoria comercial de Zaragoza, y que ahora muta hacia usos completamente distintos.

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