Cómo detectar posibles patologías fetales de forma precoz en el embarazo

El Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza cuenta con una Unidad de Diagnóstico Prenatal orientada a anticiparse a trastornos congénitos, anomalías en el bebé o factores de riesgo maternos. Además, es clave para mejorar el pronóstico del recién nacido y la seguridad de la madre
Diagnóstico prenatal
Diagnóstico prenatal

El cuidado del bebé comienza en el embarazo, ya que determinadas circunstancias a lo largo de este periodo pueden influir en el desarrollo del feto. De ahí la importancia del diagnóstico prenatal, que tiene como objetivo detectar posibles trastornos congénitos en el feto o factores de riesgo maternos que puedan requerir controles estrictos a lo largo de la gestación. Estas pruebas son fundamentales para localizar en el feto anomalías cromosómicas, malformaciones estructurales, cardiopatías congénitas, alteraciones neurológicas o de crecimiento e infecciones congénitas de transmisión vertical madre e hijo.

Cuándo llevar a cabo las pruebas y perfiles de riesgo

Este tipo de estudios son recomendables en todos los embarazos, en especial si se dan determinadas condiciones de riesgo. En este sentido, el Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza cuenta con una Unidad de Diagnóstico Prenatal en la que combinan diagnóstico precoz, pruebas avanzadas y experiencia clínica especializada. “Contamos con un equipo de facultativos con dedicación exclusiva a este propósito y una amplia experiencia en medicina materno-fetal, genética, ecografía avanzada y patología fetal. De tal forma que el servicio garantiza una atención integral y de vanguardia, especializada en la evaluación avanzada de las enfermedades fetales”, señala la doctora Jara Pascual, ginecóloga en la Unidad de Diagnóstico Prenatal del centro.

El seguimiento comienza desde el primer trimestre, cuando ya es posible detectar alteraciones relevantes. Entre la semana 11 y la 13+6 se realiza la primera ecografía de cribado temprano y una valoración de riesgo de anomalías cromosómicas, preeclampsia y malformaciones fetales. La del segundo trimestre se lleva a cabo entre la semana 18 y la 22, e incluye una ecografía morfológica detallada y algunos estudios específicos como la ecocardiografía fetal en función del riesgo. Durante el tercer trimestre, se establece un seguimiento del crecimiento fetal y se evalúa si existe la posibilidad de sufrir una patología tardía evolutiva, especialmente en pacientes de riesgo.

Los perfiles de riesgo son fundamentalmente mujeres mayores de 35 años, madre o padre con antecedentes personales o familiares de enfermedades genéticas o malformaciones congénitas, embarazos con alteraciones en pruebas previas, gestaciones gemelares (especialmente las monocoriales o gemelos idénticos) y pacientes con patologías maternas o riesgo obstétrico aumentado.

Por qué realizar estos exámenes de alta complejidad

Es importante un diagnóstico precoz de estas posibles patologías, ya que posibilita la adopción de las medidas más adecuadas durante el embarazo y en el parto, con el objetivo de evitar riesgos innecesarios para la madre y el hijo e intentar mejorar el pronóstico del neonato tras el nacimiento.

La ausencia de un diagnóstico prenatal precoz puede implicar una pérdida de opciones terapéuticas durante el embarazo, la falta de planificación del parto en centros especializados, un mayor riesgo de complicaciones maternas y fetales o un peor pronóstico neonatal en determinadas cardiopatías. Igualmente, puede conllevar un impacto emocional añadido para las familias por diagnósticos tardíos sin preparación del ámbito familiar ni de los neonatólogos. “Detectar a tiempo estos trastornos permite anticiparse, así como ver la evolución, planificar y acompañar a la paciente, tanto desde el punto de vista médico como humano”, explica la especialista.

Técnicas avanzadas y tecnología puntera

Existen diversas pruebas de diagnóstico prenatal. Las circunstancias personales de la embarazada son las que determinan cuáles realizar. Hay que diferenciar entre las técnicas de cribado (rastreo), mediante las cuales se evalúa el índice de riesgo para determinadas anomalías, y las de diagnóstico, para identificar el defecto congénito.

Entre estas técnicas, se encuentran la ecocardiografía fetal, la neurosonografía fetal,y la ecografía 3D médica. Además, se dispone de pruebas invasivas como la biopsia corial, la amniocentesis y la cordocentesis, que consiste en la obtención de sangre del feto dentro del útero, generalmente por punción del cordón umbilical, para valorar si sufre alguna infección o enfermedad genética en casos graves o urgentes. El Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza es el único centro privado en la capital aragonesa que realiza esta prueba y tiene coordinación directa con su propio laboratorio.

Dentro de su apuesta por la tecnología de vanguardia, la Unidad cuenta con un ecógrafo de alta gama de última generación que permite obtener imágenes del feto con una resolución muy elevada. Este dispositivo avanzado, dotado de inteligencia artificial, es el único disponible actualmente en un centro hospitalario de Aragón.

Con respecto al modelo asistencial, la doctora detalla la importancia de “trabajar en red, especialmente en coordinación con su ginecólogo de referencia, genetistas, pediatría y neonatología”. “Esté método nos permite ofrecer una atención integral a cada paciente, además de garantizar continuidad asistencial tras el nacimiento y optimizar el pronóstico neonatal en casos complejos”, concluye.

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