Conchita Pérez, el polígrafo de España: "La máquina nunca falla"
La zaragozana es poligrafista profesional, especialista en detectar mentiras, ha hecho más de 1.000 pruebas y tiene 15 años de experiencia, 13 de ellos ha trabajado en televisión
Aunque se convirtió en un rostro conocido por su participación en Sálvame y su mítico 'polideluxe', su vocación como poligrafista nació años antes. Conchita Pérez (Zaragoza, 1953) estaba a punto de jubilarse, pero una escena en una comisaría le hizo tomar una decisión que cambiaría su vida. Y no era otra que ayudar a las personas a demostrar la verdad.
PREGUNTA. ¿Cómo llegó a convertirte en poligrafista?
RESPUESTA. Fue una cosa inesperada, pero creo que todos en la vida tenemos un camino que nos va marcando lo que tenemos que hacer. Estaba a punto de jubilarme y un día en una comisaría vi que cuando algo ocurría sin testigos, con el tiempo era imposible de demostrar. Esto, que podía haber pasado desapercibido me caló hondo y decidí hacerme poligrafista para ayudar a la gente.
¿Qué habilidades o experiencias previas le han ayudado a desarrollar su trabajo como poligrafista?
Sí, hay que saber psicología. Yo venía del mundo de la hostelería y de la empresa, entonces estaba preparada para conectar con las personas, con sus necesidades y con su carisma. Y, al final, como todo, la vida te enseña, con los años coges experiencia y vas sabiendo que es lo que necesita la gente para salir de conductas equivocadas.
¿Cómo funciona exactamente un polígrafo?
El polígrafo es un aparato que mide y registra los cambios neurofisiológicos de una persona que está debidamente preparada, esto quiere decir que sabe de qué estamos hablando. Hay que hacer preguntas concretas sobre hechos concretos y todo eso se desarrolla previamente. Para hacer la prueba con todas las garantías hago preguntas que no tienen nada que ver con el caso para ver si su cuerpo reacciona a mentiras y verdades.
"Son cinco parámetros y es imposible que la persona los domine todos"
¿Qué parámetros mide?
Está basado en el sistema nervioso vegetativo que comienza en la nuca y acaba en el ano. Entonces, se mira a nivel torácico, a nivel abdominal, se pone una colchoneta en el asiento, porque también el esfínter tiene aquí un papel, se mide la presión sanguínea y la sudoración. Son cinco parámetros y es imposible que la persona los domine todos.
¿Qué nivel de fiabilidad tiene realmente?
Al 100%. Solamente es comparable con el ADN. El resultado es total y absoluto. Si hay un error es que se ha equivocado el poligrafista, pero la tecnología ahora mismo está súper avanzada. La máquina nunca falla.
¿Se puede engañar al polígrafo? ¿Ha conocido a alguien que haya logrado "vencer" a la máquina?
No. Está el caso de O. J. Simpson, el jugador de baloncesto que mató a su mujer, estuvieron 4 meses haciéndole la pregunta de si lo había hecho para que se acostumbrara. Entonces llegó el día el juicio y no pudo vencer a la máquina, finalmente fue culpado de asesinato a su mujer.
¿Cuál fue su primer caso con un polígrafo y cómo lo recuerda?
No lo quiero hablar, porque son personas muy conocidas. Pero recuerdo el primero que hice en televisión, fue a Rafa Mora. Fui un poco a probar y tuvo tanto éxito que estuve 13 años.
¿Y cómo llega a convertirse en “la mujer del polígrafo”? ¿Cómo surgió la oportunidad de trabajar en televisión?
Fue a raíz de una entrevista que me estaban haciendo para una revista. La idea era conocer comportamientos del pasado que pudieran tener implicaciones, pero nada más. En ese momento apareció una tercera persona que me escuchó mientras respondía las preguntas y resulta que un amigo suyo era director de un programa de televisión. Entonces, me dijo que mi trabajo quizá podría interesar y así hicimos la primera prueba y como salió bien seguimos adelante.
"Todo está documentado, hay un proceso muy riguroso detrás"
¿Cómo era el proceso de preparación y desarrollo de una prueba con el polígrafo en televisión? ¿Hasta qué punto se controlaban los detalles y cómo se gestionaban los resultados?
Cuando se hacía la prueba, al principio se formulaban muchísimas preguntas, muchas más de las que luego se usaban. Después de preparar a la persona, hacerle la prueba y tener los resultados, yo siempre tenía una reunión con la dirección del programa para explicarles todo con detalle. Lo curioso es que jamás, y lo digo con rotundidad, jamás se puso en duda ningún resultado que yo entregara. Siempre lo respetaron, todo estaba consensuado. Además, había mucha información previa sobre cada persona que iba al programa, y como todo estaba grabado, no había lugar a manipulaciones. Así funciona. Todo está documentado, hay un proceso muy riguroso detrás.
¿Recuerda algún caso en el que una persona dijera una cosa en privado y luego, en el programa, negara totalmente lo que había dicho?
Recuerdo el de un esgrimista de alto nivel, que había estado relacionado con la sobrina de Isabel Pantoja. Le realicé la prueba su madre y una de las pruebas era si le gustaba Anabel como posible pareja para su hijo. En la entrevista previa me dijo que no, pero luego en directo dijo que sí. Durante las entrevistas previas, en un entorno relajado, la gente se suelta, gana confianza y responde con naturalidad. Pero luego llega el momento del directo en el programa, les hacen esa misma pregunta y… dicen lo contrario. Y el polígrafo lo detecta: "Miente". Y entonces dicen: "¡Pero cómo puedes decir eso!", cuando ya todo estaba grabado de antes.
¿Qué opina de quienes dicen que el polígrafo en televisión es solo “espectáculo”?
Nada es perfecto para todos. En una casa con cuatro personas, unos padres y sus hijos, cada uno piensa de una manera diferente y reacciona a su manera. Hay que respetar todas las opiniones. La gente que realmente lo necesita y acude, se va encantada. Hay personas que vienen buscando saber quién les ha robado, o qué hijo ha accedido a información que no debía. Muchas veces hay acusaciones muy injustas, y esas personas también necesitan demostrar la verdad. Entonces, quienes realmente lo necesitan, creen en ello y vienen, ven que sí, que funciona.