El final del barrio de La Magdalena y su identidad única: "Puede ser un inmenso cráter"

La Magdalena, uno de los barrios más antiguos y singulares de Zaragoza, vuelve a encender las alarmas tras el desalojo de varios inmuebles por riesgo de derrumbe.
Plaza de la Magdalena
Plaza de la Magdalena

El barrio de La Magdalena, situado en el casco histórico de Zaragoza, es una de las zonas más emblemáticas y antiguas de la ciudad. Su historia se remonta a la época romana, cuando en la actual plaza de la Magdalena se encontraba la Puerta de Valencia, una de las cuatro puertas de la ciudad que marcaba el inicio del decumano de Caesaraugusta.

Durante la época musulmana, La Magdalena formó parte de la medina y albergó la judería en la zona próxima a la actual Plaza de San Miguel. A lo largo de los siglos, este enclave ha sido testigo de la evolución urbana de Zaragoza, pero también de su abandono.

El Ayuntamiento de Zaragoza ordenó, recientemente, el desalojo preventivo de dos edificios situados en la plaza de la Magdalena recientemente, tras detectarse una grieta y signos de inestabilidad en una de las paredes medianeras del inmueble ubicado en la calle Mayor 72. La Asociación Vecinal de la Magdalena “Calle y Libertad” ha criticado duramente lo que consideran el abandono de su alma histórica.

UN DESALOJO QUE ENCIENDE LAS ALARMAS

La declaración de ruina inminente del edificio de la calle Mayor 72 implica la demolición de su interior, aunque se mantendrá la fachada. Además, se ha desalojado de manera preventiva el número 147 de la calle Coso, donde residían 21 personas, entre ellas ocho menores.

Según el Ayuntamiento, la estabilización de este edificio durará aproximadamente 10 días y se espera que sus habitantes puedan regresar en un plazo máximo de 12 días. Sin embargo, los antiguos inquilinos del edificio de la calle Mayor 72, que estaba ocupado ilegalmente, no podrán volver por razones de seguridad.

Más allá de la urgencia del desalojo, la situación pone en evidencia una problemática mayor: el progresivo deterioro del barrio y la falta de un plan integral para su conservación. Desde la Asociación Vecinal de la Magdalena denuncian el "completo abandono" del patrimonio histórico del barrio y alertan de que "la plaza de la Magdalena, tal y como la conocemos, puede acabar convertida en un inmenso cráter".

LAS DENUNCIAS VECINALES

La Asociación Vecinal de la Magdalena señala que, en los últimos meses, se han utilizado procedimientos similares para justificar la demolición de otros inmuebles catalogados, como el edificio del Coso 184, derribado tras un incendio. "Cada vez que se usa la coartada de la ruina, vemos cómo el patrimonio de la ciudad se pierde irremediablemente", critican.

Los vecinos también han expresado sus sospechas sobre el posible impacto de las obras de un edificio de lujo proyectado en los números 68 y 70 de la calle Mayor. Según indican, han sido los propios trabajadores de esta obra quienes han alertado de las grietas en los inmuebles afectados. "Nos tememos que los promotores tengan algo que ver con los daños estructurales detectados", aseguran desde la Asociación, quienes sospechan que los trabajos de construcción han afectado la estabilidad de los edificios cercanos.

Por ello, exigen que se realice "una inspección arquitectónica independiente" para determinar si la construcción ha influido en la situación del edificio de Mayor 72 y del Coso 147. "Es urgente esclarecer si este proceso de limpieza étnica en la plaza tiene algo que ver con la especulación que se está llevando a cabo", denuncian.

Ante esta situación, la Asociación Vecinal reclama al Ayuntamiento una serie de medidas urgentes. Una inspección arquitectónica independiente para esclarecer responsabilidades y evitar futuros derribos injustificados. El realojo en condiciones dignas de las familias desalojadas y un plan integral de rehabilitación del patrimonio, que contemple la conservación de los edificios históricos y la protección del tejido social del barrio.

"Si no se actúa con responsabilidad, podríamos estar ante el final de un barrio con una identidad única", concluyen desde la Asociación Vecinal.

De momento, el Ayuntamiento defiende la necesidad de actuar con urgencia por seguridad, aunque asegura que se respetarán los elementos arquitectónicos catalogados. Sin embargo, los vecinos temen que la situación continúe deteriorándose si no se establecen medidas concretas para proteger el patrimonio de la Magdalena y de todo el Casco Histórico.

"Sin exigir responsabilidades a los propietarios de los edificios vacíos y sin una voluntad clara de dar uso a los inmuebles desocupados, dentro de nada podríamos hablar en pasado del Casco Viejo", concluyen desde la Asociación Vecinal.

UN BARRIO CON HISTORIA Y PATRIMONIO EN PELIGRO

Pasear por La Magdalena es sumergirse en un ambiente diverso. Durante años, ha sido reconocido como el barrio más alternativo e intercultural de Zaragoza, con una activa vida social y cultural, pequeños comercios, talleres de artistas y espacios comunitarios. Es el epicentro del conocido "Juepincho", que hace una década atrae cada jueves a personas a sus bares y restaurantes, aunque de un tiempo a esta parte la clientela ha disminuido notablemente. Pero esa vitalidad contrasta con el estado de sus edificios y la sensación creciente de que el barrio está siendo dejado a su suerte.

La plaza de la Magdalena es una de las zonas con mayor riqueza histórica de Zaragoza. En ella se encontraba la Puerta de Valencia, la antigua entrada este de la muralla romana, cuyos restos han ido desapareciendo con el paso de los años. En los sótanos del edificio de Coso 147, actualmente desalojado, aún se conservan vestigios de la torre sur de esta puerta. Además, durante las obras de remodelación de la plaza en 2022 se realizaron excavaciones para tratar de localizar restos de la torre norte, aunque sin éxito.

Este enclave también alberga otros elementos históricos destacados, como la torre mudéjar de la iglesia de la Magdalena, uno de los templos cristianos más antiguos de la ciudad, construido tras la reconquista de Zaragoza en el siglo XII. Además, en 1587 se levantó en la plaza el primer edificio de la Universidad de Zaragoza, del que aún se conservan algunos restos.

En 2023, el Ayuntamiento llevó a cabo una intervención en la plaza con una inversión de 141.500 euros, centrada en realzar la iglesia mudéjar y destacar el pasado romano del enclave. Se creó un espacio más diáfano, se renovó el pavimento con granito para mejorar la seguridad y accesibilidad, y se cubrieron los alcorques de los árboles con pavimento drenante para aprovechar el agua de lluvia.

Para los vecinos, estas mejoras son meros retoques estéticos, sin un plan global de rehabilitación que garantice la pervivencia del barrio y temen que el abandono del patrimonio histórico y la creciente presión urbanística puedan poner en peligro la identidad del barrio.

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