De tocar en la calle a hacer 'sold out' en Oasis: Modelo ya juega en otra liga
La banda zaragozana no para de crecer y de conquistar escenarios sin perder el alma callejera que los vio nacer
Modelo, formado por Jorge Doherty y Batz, no nació de una ambición clara ni de un plan premeditado, sino del simple impulso de dos amigos que querían hacer música juntos. Lo que empezó como un viaje por playas mexicanas, calles de Brighton y escenarios improvisados en Nueva Zelanda, ha evolucionado en un proyecto, que cada vez es más sólido y que ya conquista festivales, salas y calles de todo el mundo.
PREGUNTA. ¿En qué momento deja de ser simplemente un grupo de amigos haciendo música para convertirse en Modelo?
BATZ. No fue un cambio radical. Son cosas que van pasando, son escalones, es como una canica cayendo por las escaleras, una cosita te lleva a la otra. Empezamos tocando en Inglaterra y estuvimos varios veranos por allí haciendo música, subiendo canciones. Íbamos a la playa a tocar y dimos un primer concierto en Zaragoza, empezamos a tocar más aquí, y el proyecto ya tiene 5 o 6 años. Ha ido tomando seriedad, se ha ido construyendo y nos ha ido enseñando. En verano estuvimos en el Sonorama, tocamos allí, y eso fue un punto de inflexión. El año pasado hicimos 'sold out' en la Oasis y ahí nos dimos cuenta de que está yendo todo guay.
¿De dónde viene el nombre de Modelo?
BATZ. Lo vimos en un cartel hecho a mano en una playa paradisíaca en México. Pensamos que era una señal del universo. Luego supimos que era la cerveza más famosa de México, pero ya nos habíamos enamorado del nombre.
Habéis tocado en las calles de Brighton, Nueva Zelanda y México. ¿Cuál ha sido la experiencia más surrealista que habéis vivido durante una actuación callejera?
BATZ. Hemos tocado en mogollón de países y cada calle tiene sus anécdotas. Por ejemplo, en Nueva York nos desterraron a los 10 segundos de empezar a tocar. Y siempre nos acordamos de una historieta de una pareja de ingleses que siempre venían a vernos tocar hasta que un día se acercaron y nos pidieron que actuáramos en su boda. Resulta que su canción de pareja era un tema nuestro y Jorge tocó una de nuestras canciones en su primer baile. Al final, cuando tocas en la calle, nunca sabes quién te está viendo ni el impacto que tienes.
La música de Modelo está enfocada al directo y a que el público forme parte de ella. ¿Cómo se logra esa conexión con el público en lugares donde no hablan español?
BATZ. La música es un idioma en sí. Con gestos y sonrisas nos entendemos todos. En Brighton nos sorprendió cómo la gente coreaba nuestras canciones en español. La energía es contagiosa y el idioma no ha sido ningún problema. Es cuestión de sonreír, saltar y pasárselo bien.
"Intentamos no olvidar de dónde venimos, la música es igual de divertida e igual de fácil"
Desde esas primeras actuaciones en la calle, ¿ha cambiado vuestra percepción de la música o de vosotros mismos como artistas?
BATZ. Sí y no. Por una parte, nuestra percepción de la música y de cómo la vivimos intentamos mantenerla intacta, pero ser un grupo ya no es tan fácil. Antes era improvisado, ahora todo requiere planificación. Pero intentamos no olvidar de dónde venimos, la música es igual de divertida e igual de fácil.
Habéis tocado en festivales, en salas y en la calle. Si tuvierais que elegir un solo formato para el resto de vuestra carrera, ¿cuál sería?
BATZ. Yo me voy de cabeza a la calle, sin dudarlo. Luego salas.
JORGE. Yo festivales. Cada formato tiene lo suyo, las salas también son muy divertidas porque de normal se llenan de gente que realmente quiere estar ahí, que conoce tus canciones y es una sensación brutal. Eso en la calle no lo tienes.
UB40 os descubrió mientras hacíais música callejera y os llevó de gira como staff técnico. ¿Qué lecciones aprendisteis de esa experiencia que aplicáis en vuestros conciertos actuales?
BATZ. Aprendimos muchísimo. Trabajamos como técnicos en una gira enorme de un grupo que en los 90 fue lo que para nosotros es ahora Justin Bieber. Vivimos en autobús, vimos cómo funciona una gira real. Siendo críos de 20 años aprendimos que hay que simplificar las cosas, valorar el descanso y la comida. Y también aprendimos mucho de los músicos, tanto de la experiencia de lo que era trabajar en una gira mundial, como de ellos como personas.
Hace un mes disteis en Zaragoza tres conciertos en tres días. ¿Qué valoración hacéis del Zaragoza Tour?
BATZ. Fue lo más heavy que hemos hecho. Teníamos dudas de si venderíamos entradas, pero fue increíble. Todo salió bien. El equipo humano fue increíble. Hubo buena acogida también con los niños. Fue tan intenso que tardamos dos semanas en asimilarlo.
"El Zaragoza Tour fue tan intenso que tardamos dos semanas en asimilarlo"
¿Qué opináis del tirón que tenéis con el público infantil?
BATZ. No lo esperábamos, pero tiene sentido. Hablamos de sentimientos, de felicidad. Nuestra música transmite buen rollo. Y el ukelele ayuda también. No estaba planeado, pero es bonito.
Vuestra úlrima canción, 'No sé pararlo', ¿hace referencia al momento que estáis viviendo como grupo?
BATZ. Justo habla de lo que está pasando ahora. Es como que hemos creado una bola que va sola, que ya no controlamos. Modelo vive fuera de nosotros. La canción habla de esa sensación de crecimiento imparable.
Y, como banda, ¿qué canción os representa mejor?
AMBOS. 'Todo bien'. Resume esa sensación de que, a pesar de todo, ahora está todo bien.
¿Qué planes tenéis para el futuro?
BATZ. Ahora tenemos unos 60 conciertos. Queremos seguir tocando, pero también encontrar tiempo para hacer música en paz, sin prisas. Nos gustaría explorar más quién queremos ser musicalmente.


