Una fiesta familiar en Zaragoza termina con cuatro detenidos por matar un cordero insalubre

El intenso olor y la evidente insalubridad del lugar habían generado preocupación entre los vecinos.

La Guardia Civil de Zaragoza está investigando a cuatro hombres, tres de ellos de origen senegalés y uno español, por un presunto delito contra la salud pública tras haber sido sorprendidos sacrificando un cordero sin autorización ni medidas higiénico-sanitarias. Los hechos ocurrieron el pasado 9 de junio en una finca del término municipal de Zaragoza, donde la carne del animal iba a ser transportada y consumida en una celebración familiar.

El aviso llegó al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Casetas, alertando sobre una explotación ganadera en la que supuestamente se manipulaban animales muertos de forma reiterada e irregular. El intenso olor y la evidente insalubridad del lugar habían generado preocupación entre los vecinos.

Cuando los agentes acudieron a la finca, encontraron a tres personas desollando el cuerpo sin vida de un cordero. Uno de los implicados intentó impedir el acceso cerrando la valla del recinto y alegando que se trataba de una propiedad privada. Sin embargo, tras ser requerido por los agentes, admitió que el animal había sido sacrificado para su consumo en una fiesta familiar, sin contar con ninguna autorización sanitaria ni certificado veterinario.

Una vez en el interior, el Seprona comprobó que la finca carecía completamente de condiciones mínimas de higiene, bioseguridad y control de residuos. Tampoco cumplía con la normativa sobre bienestar animal ni seguridad alimentaria. El agua utilizada procedía de un pozo junto a un estercolero y no existían instalaciones homologadas para el sacrificio de animales.

Además del cordero, los agentes hallaron alrededor de un centenar de gallinas sin registro ni autorización, así como un depósito de residuos que contenía sustancias peligrosas mezcladas con restos animales, lo que representaba un grave riesgo para la salud pública. Las inspectoras del Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón, presentes durante la inspección, ordenaron la destrucción inmediata de la carne.

Los investigados, con edades comprendidas entre los 40 y los 68 años, habían acudido a la finca en vehículos particulares transportando los utensilios necesarios para el sacrificio, entre ellos un cubo impermeabilizado con una bolsa de plástico en su interior, destinado a llevar la carne hasta el lugar del evento.

El cuerpo del animal fue finalmente depositado en el contenedor de cadáveres de la explotación. La Guardia Civil sigue recopilando pruebas para remitirlas a la autoridad judicial competente.

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