Fin a la publicidad en las ventanas del tranvía de Zaragoza: esta es la razón
En Zaragoza, el tranvía se ha convertido estos días en una escena muy reconocible: paradas llenas, prisas navideñas, bolsas en la mano y vagones con más gente de lo habitual. Y en medio de ese paisaje cotidiano hay un detalle que ha terminado por encender el debate: los vinilos publicitarios integrales que cubren por completo las ventanas y convierten cada convoy en un escaparate rodante… pero también en un “caja” opaca para el viajero.
Ese malestar, acumulado durante meses, ha entrado por fin en el circuito político. El concejal del PSOE Chema Giral ha logrado el compromiso del Gobierno municipal, encabezado por la alcaldesa Natalia Chueca, para plantear a la Sociedad de Economía Mixta (SEM) Los Tranvías la eliminación de este tipo de publicidad sobre las ventanas.
El problema no es la publicidad: es tapar la visibilidad
El debate no va de prohibir anuncios. Giral lo ha dejado claro: el PSOE no cuestiona la publicidad como fuente de ingresos —igual que ocurre en los autobuses urbanos—, pero sí el formato. “La publicidad, además de estética, tiene que ser práctica; y tiene que primar la seguridad y la accesibilidad”, ha defendido.
La razón es sencilla y, para muchos usuarios, evidente: cuando las ventanas están tapadas por vinilos, el tranvía pierde una de sus funciones más básicas, la de ser un espacio legible.
Antes de subir: no se ve el interior
Uno de los puntos más criticados es que, al llegar a la parada, el usuario no puede ver cuánta gente hay dentro. En hora punta —y especialmente en Navidad— esto se traduce en más agobio, peor reparto de pasajeros por vagones y una sensación de inseguridad para quien duda antes de entrar.
Dentro: la ciudad desaparece
El segundo problema aparece una vez dentro. Con el exterior oculto, muchos viajeros pierden referencias: no pueden ubicarse por qué zona pasan, identificar con claridad la parada aproximada o confirmar dónde deben bajarse. En trayectos con vagones llenos, ese “no ver” se convierte en una complicación real.
Giral ha incidido en que esto afecta especialmente a personas mayores y a quienes tienen dificultades de accesibilidad, para quienes la orientación visual forma parte de la autonomía.
Navidad lo amplifica todo
En la Comisión de Medio Ambiente y Movilidad, el edil socialista recordó a la consejera municipal Tatiana Gaudes que estos inconvenientes se agravan en estas fechas. Aumenta el volumen de usuarios, suben las aglomeraciones y, por tanto, también el impacto de cualquier elemento que dificulte la movilidad dentro y fuera del vagón.
En ese contexto, el debate deja de ser estético para convertirse en una cuestión de funcionamiento del servicio.
¿Qué se plantea ahora?
La idea que traslada el PSOE es buscar un acuerdo con la SEM para mantener publicidad, pero sin formato integral en ventanas. Giral puso como ejemplo campañas recientes —como algunas navideñas— que han utilizado vinilos sin tapar cristales. Ese modelo, sostiene, permitiría compatibilizar ingresos publicitarios con lo esencial: que el ciudadano pueda ver el interior antes de entrar y el exterior mientras viaja.
“Hay que dejar de convertir el tranvía en un convoy de la empresa”, resumió el concejal, reclamando que el uso del espacio publicitario no penalice la experiencia del pasajero.
Ahora, con el compromiso del Gobierno municipal sobre la mesa, el siguiente paso será la negociación con la sociedad que gestiona el tranvía. El objetivo, al menos sobre el papel, es claro: volver a mirar Zaragoza desde el tranvía… y volver a ver el tranvía antes de subir.