Imágenes | El plan de bioingeniería para recuperar el río Huerva por Zaragoza: se implanta el ‘muro’ Krainer
El río Huerva encara una transformación histórica: Zaragoza implanta el sistema de bioingeniería Krainer para recuperar sus riberas, frenar la erosión y crear un corredor natural único en España.
Zaragoza ha iniciado una de las actuaciones ambientales más singulares de los últimos años: la implantación del muro Krainer, una técnica de bioingeniería fluvial con la que se sustituirá el hormigón por estructuras naturales capaces de estabilizar las riberas del río Huerva y mejorar su biodiversidad. La ciudad aplica por primera vez este sistema a gran escala dentro de la segunda fase del proyecto de regeneración del Huerva, una intervención financiada con fondos municipales, autonómicos y europeos y valorada en más de 23 millones de euros.
De los muros rígidos al poder de la naturaleza
El consejero municipal de Urbanismo, Víctor Serrano, ha subrayado que esta fase marca un punto de inflexión en la naturalización del cauce. Frente a los sistemas tradicionales basados en muros de hormigón, el Ayuntamiento apuesta ahora por soluciones que imitan el comportamiento natural de las riberas. El muro Krainer, una técnica habitual en países alpinos como Austria o Suiza, combina troncos de madera sin tratar con tierra, sedimentos y fibra de coco para crear una estructura orgánica que se integra en el paisaje con el paso del tiempo.
A medida que la madera se degrada, las raíces de las plantas autóctonas se expanden y consolidan el terreno, permitiendo que la ribera evolucione como un talud natural. La estructura absorbe y reparte la energía de las crecidas, evitando erosiones severas y creando un hábitat idóneo para aves, peces, anfibios e insectos, lo que favorece un notable aumento de la biodiversidad.
Obras en marcha en los tramos urbanos del Huerva
Las actuaciones ya han comenzado en los dos tramos urbanos del Huerva. En la zona que discurre entre Miguel Servet y la desembocadura en el Ebro, los operarios trabajan en la margen derecha para frenar una erosión especialmente intensa, mientras que en la margen izquierda, junto al parque Bruil, se están creando estructuras orientadas a servir como espacios de refugio y cría de anfibios.
En el tramo situado entre los antiguos viveros Sopesens y el soterramiento de Gran Vía, se incorporan muros Krainer de mayor altura y, en zonas más exigentes, entramados reforzados con estructura metálica. Se trata, según Serrano, de una intervención sin precedentes en España por su complejidad, su longitud y su integración en un entorno urbano densamente habitado.
Hacia un corredor natural y accesible para la ciudad
La implantación de estas estructuras es solo una parte del proyecto global, que prevé también la recuperación fluvial completa del cauce, la plantación de arbolado, la creación de espacios naturalizados y la apertura de nuevos parques y sendas peatonales que acompañarán la ribera. En total, se habilitarán ocho áreas verdes a lo largo del recorrido urbano, cinco en el primer tramo y tres en la zona final hacia el Ebro, además de mejoras en varias calles colindantes para hacerlas más accesibles y amables.
El objetivo municipal es claro: integrar el Huerva en la vida cotidiana de los vecinos, convertirlo en un corredor ecológico y urbano que conecte espacios verdes y permitir que la naturaleza recupere protagonismo en un río históricamente alterado por soluciones rígidas.
Una inversión estratégica para el futuro ambiental de Zaragoza
La actuación completa ha sido adjudicada por 23 millones de euros, lo que supone un ahorro de más de dos millones respecto al precio inicial de licitación. Financiada parcialmente con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y con aportaciones del Gobierno de Aragón, la obra aspira a consolidar un modelo de gestión fluvial más sostenible, resiliente y alineado con las políticas europeas de adaptación al cambio climático.
Como destacó Serrano, “la naturaleza pasa a ser parte activa de la solución”, un mensaje que resume la filosofía del proyecto: frenar la erosión, recuperar hábitats, mejorar la calidad del agua y devolver al río Huerva un papel ambiental y urbano acorde a su potencial.

