El lugar de Zaragoza donde se preparó el primer chocolate a la taza de Europa
La historia del chocolate en Europa comenzó en este monasterio de la Comarca de Calatayud, donde los monjes cistercienses transformaron el cacao en una bebida dulce y deliciosa.
El cacao tiene sus raíces en las antiguas civilizaciones maya y azteca, que consideraban este fruto un alimento sagrado. Sin embargo, el salto a Europa y su transformación en chocolate a la taza se produjo en un rincón de Aragón. Aunque el cacao ya había llegado a España, no fue hasta 1534 cuando los monjes del Monasterio de Piedra elaboraron por primera vez esta bebida caliente, a la que añadieron azúcar, canela y vainilla para suavizar su amargor natural.
LA RECETA QUE CRUZÓ EL ATLÁNTICO
El responsable de este hallazgo fue Fray Jerónimo de Aguilar, un monje cisterciense que acompañó a Hernán Cortés en su expedición a México. Aguilar envió un saco de semillas de cacao y la receta original al abad del Monasterio de Piedra, Antonio de Álvaro. De esa forma nació la primera versión europea de una bebida que, con el tiempo, se convertiría en el chocolate a la taza que hoy conocemos.
En aquellos primeros años, el chocolate permaneció siempre en estado líquido y se consumía como bebida energética. Según las crónicas de la época, era capaz de mantener a una persona activa durante horas sin necesidad de otros alimentos.
EL ALIMENTO DE LOS DIOSES
Entre los documentos históricos se conserva una carta en la que Hernán Cortés recuerda la mitología azteca: “El chocolate es el alimento de los dioses”. Según la leyenda, el dios Quetzalcóatl regaló a los hombres el árbol del cacao antes de ser expulsados del paraíso. Este fruto, además de ser alimento, se utilizaba como moneda de intercambio, símbolo de su enorme valor en aquellas culturas.
Mientras que Cristóbal Colón no reparó en la importancia de aquella bebida, los monjes de Aragón supieron aprovecharla. En algunos monasterios incluso existían pequeñas estancias llamadas “chocolaterías”, situadas sobre los claustros, donde los frailes preparaban esta bebida para sobrellevar ayunos y jornadas de trabajo.
DE “XOCOLATL” AL CHOCOLATE A LA TAZA
El nombre original de esta bebida era “xocolatl”, una preparación espesa y espumosa hecha a partir de habas de cacao mezcladas con hierbas, especias y en ocasiones guindilla o chile. Los aztecas la consumían tanto fría como caliente, y la consideraban una fuente de vigor y fuerza.
En cambio, los monjes zaragozanos optaron por una versión más dulce y adaptada al paladar europeo, incorporando vainilla, azúcar y canela. Así fue como el chocolate, tal y como lo conocemos, empezó a popularizarse en España y posteriormente en el resto de Europa.
UNA HISTORIA QUE SIGUE VIVA
Hoy en día, el Monasterio de Piedra es conocido por el impresionante parque natural que lo rodea, pero también guarda este capítulo único de la historia gastronómica. Quien lo visite puede recorrer la exposición permanente “Historia del chocolate”, que narra cómo esta bebida sagrada pasó de las selvas de México a los claustros de un monasterio aragonés para convertirse en uno de los mayores placeres de la mesa en todo el mundo.

