El testimonio de una vecina de María de Huerva tras la tromba de agua: "Fueron las peores horas de mi vida"
Natalia Pastor estaba en la casa de sus padres en María de Huerva cuando, hacia las 18.30 horas de este domingo, empezaron a escuchar la lluvia con fuerza. Bajó al garaje y allí vio cómo "habían reventado dos tuberías y estaba cayendo el agua como una cascada". En ese momento, cuenta que salieron varios vecinos alarmados. "Tuvimos que ayudar a una de las vecinas porque se le estaba saliendo el agua por el fregadero de la cocina de la propia presión que había en las tuberías. Rebosaba por todos lados", recuerda.
En pocos minutos, el agua que bajaba del barranco salió desbordada por una de las calles principales y comenzó a chocar contra las viviendas de la avenida Zaragoza. "Se inundaron todas las bodegas, los coches volcaron y el parque estaba totalmente anegado… Había unos niños en él, pero pudieron rescatarlos", cuenta Pastor, que asegura haber vivido "las peores horas" de su vida.
La luz se cortó en varias ocasiones. "En las casas apenas fueron apagones de segundos, pero en los garajes seguimos sin electricidad. Los bares y tiendas del la calle principal del pueblo siguen sin suministro eléctrico", relata la vecina. Explica además que las viviendas más afectadas son las situadas en la parte baja del municipio: "Tienen las bodegas llenas de agua hasta arriba, incluso la planta calle está inundada".
La situación se complicó cuando un coche, arrastrado por la corriente, chocó contra una pared donde había una instalación de gas y comenzó a producirse una fuga. "La Guardia Civil nos dijo que entráramos en casa y que cerráramos todas las llaves de gas por precaución. Nos indicaron que solo podríamos salir cuando lo resolvieran. Después empezaron a desalojar las casas de la calle de enfrente, porque era donde más agua había", recuerda Pastor. "Ahora el gas ya está solucionado, pero la pared se ha venido abajo y todas las llaves están rotas", detalla.
"ERA COMO ESTAR EN UNA PELÍCULA"
Aunque su vivienda no ha sufrido apenas daños, la afectada relata la "angustia" que pasó durante esas horas: "Desde las seis y media hasta las diez de la noche fue terrible. No sabíamos qué hacer, si llamar a la Guardia Civil o a quién. El agua subía y subía sin parar y teníamos que retroceder continuamente. Era como estar en una película".
La mariera cuenta que "los vecinos están con las palas intentando quitar todo el barro, porque las casas tienen las puertas llenas de lodo y de colchones, ya que la riada se lo ha llevado todo hacia abajo". Las clases en el colegio no han tenido que suspenderse porque el centro, al estar en una zona más elevada, no se vio afectado. "Es es una situación que me da muchísima pena. Y, gracias a Dios, no ha resultado nadie herido, ni niños ni mayores", expresa.
En las calles siguen trabajando Guardia Civil, Protección Civil y los propios vecinos con palas para retirar el barro, pero el miedo no ha pasado todavía. "Han dado aviso naranja otra vez. Si vuelve a bajar el agua por el barranco, con todo el lodo que hay, puede ser aún peor. Solo pido que no se repita lo de ayer, porque de verdad fueron las horas más angustiosas de mi vida", concluye Pastor.