Pillada histórica de un radar de velocidad en Zaragoza: es detenido y nadie da crédito
La Policía Local de Zaragoza ha protagonizado una de las intervenciones más llamativas del año tras detectar a un conductor que circulaba a 113 km/h en un tramo urbano limitado a 30. La infracción, registrada el pasado miércoles 26 de noviembre en la carretera del Zorongo —vía de acceso a la urbanización del mismo nombre, dentro del término municipal de Zaragoza— dejó sin palabras a los agentes encargados del control.
Un riesgo extremo en una vía especialmente sensible
Según recuerda la Dirección General de Tráfico (DGT), el exceso de velocidad es uno de los factores más determinantes en la gravedad de un accidente. No solo aumenta la probabilidad de sufrir un siniestro, sino que reduce drásticamente la capacidad de reacción del conductor y multiplica la severidad de las lesiones.
En zonas urbanas, los datos confirman que aún hay conductores que no respetan los límites. En calles convencionales, alrededor del 65% de los usuarios cumple la normativa, pero en áreas más restrictivas —como las de 20 o 30 km/h— el porcentaje desciende a algo más del 30%.
La carretera del Zorongo es precisamente uno de esos puntos sensibles: presenta marcas sonoras en el asfalto para obligar a reducir la velocidad y varias señales verticales que recuerdan el límite de 30 km/h.
Triple del límite: un exceso que pasa a ser delito
A pesar de esta señalización reforzada, el conductor —un hombre de 38 años— fue captado por el radar circulando a 113 km/h, más de 80 km/h por encima del límite establecido. El vehículo, un Opel blanco, fue detectado a las 8:27 de la mañana durante un control preventivo.
Debido a la magnitud del exceso, la Policía Local procedió a su detención por un presunto delito contra la seguridad vial, recogido en el artículo 379.1 del Código Penal, que considera delito superar en más de 60 km/h el límite de velocidad permitido en vía urbana.
El conductor deberá comparecer en un juicio rápido, en el que podría enfrentarse a pena de prisión, multa económica o trabajos en beneficio de la comunidad y privación del derecho a conducir entre uno y cuatro años.
La intervención, catalogada por los agentes como una de las "más impactantes" del año, vuelve a poner el foco en la importancia de la velocidad moderada en entornos urbanos, donde el riesgo para peatones, ciclistas y otros vehículos es especialmente alto. La Policía Local insiste en que los controles continuarán para reducir comportamientos que ponen en peligro la vida de todos.





