El puente que costará 3,5 millones en Zaragoza y que los ecologistas dicen que nadie necesita
Cuatro organizaciones ecologistas y ciudadanas han presentado un frente común contra el proyecto de construcción de un nuevo puente sobre el Canal Imperial de Aragón en Zaragoza, en el tramo que conectaría los barrios de Valdefierro y Montecanal.
SEO/BirdLife, ANSAR, Ecologistas en Acción y la Plataforma Canal Imperial Natural han firmado un comunicado conjunto en el que califican la obra de "contraproducente" y advierten de su impacto sobre el arbolado del canal, la calidad del aire y el entorno natural de uno de los espacios verdes más frecuentados del sur de la ciudad.
El proyecto, cuyo coste está presupuestado en 3,5 millones de euros según informaciones previas, ha dado un paso decisivo en su tramitación en las últimas semanas. Pero para las entidades firmantes, la infraestructura no resuelve ningún problema real de movilidad: a su juicio, responde a un modelo urbanístico "de hace décadas", centrado en el automóvil, que consideran incompatible con las actuales políticas municipales de reducción del tráfico, movilidad sostenible y renaturalización urbana.
El argumento de los 500 metros
Uno de los razonamientos más concretos que esgrimen las organizaciones es la proximidad de conexiones ya existentes. Según el comunicado, el futuro puente se ubicaría a menos de 500 metros de cinco pasos actuales sobre el canal: los tableros de Gómez Laguna, el puente de Marcelino Álvarez, los pasos del Anillo Verde y el antiguo Puente de Enmedio. Con esa densidad de cruces ya existente en un tramo tan corto, las entidades sostienen que la nueva infraestructura no vendría a cubrir un vacío real, sino a generar tráfico adicional donde ahora no lo hay.
En este sentido, las organizaciones invocan el concepto de "demanda inducida", bien documentado en la literatura sobre planificación urbana: la construcción de nuevas infraestructuras para vehículos no reduce la congestión a largo plazo, sino que tiende a atraer más circulación. Un puente nuevo en esta zona, argumentan, acabaría funcionando como una vía de entrada al barrio de Valdefierro para vehículos que hoy utilizan otros recorridos, con el consiguiente aumento de ruido, emisiones y presión sobre las calles adyacentes.
Impacto sobre el canal y el Bosque de los Zaragozanos
Más allá del debate sobre movilidad, las organizaciones ponen el foco en el impacto ambiental directo de la obra. El tramo del Canal Imperial afectado discurre por una zona de arbolado consolidado y conecta con la parcela de Campos del Canal, vinculada al plan municipal del Bosque de los Zaragozanos. Para las entidades, construir el puente en ese punto implicaría intervenir en uno de los pocos corredores verdes que quedan en el sur de la ciudad.
A ello se suma la complejidad topográfica del entorno. Para salvar el desnivel entre ambas márgenes del canal, el proyecto requeriría levantar rampas de varios metros de altura, lo que supondría atravesar el espacio verde con estructuras que, según las organizaciones, generarían barreras físicas, zonas degradadas y un entorno menos propicio para el paseo y el ocio que hoy caracteriza ese tramo del canal.
El Canal Imperial en el entorno de Valdefierro es, además, uno de los puntos con mayor valor climático del sur de Zaragoza. La masa arbórea y el agua del canal mantienen temperaturas notablemente más bajas que el entorno urbano inmediato durante los meses de verano, lo que convierte este espacio en un refugio climático para los vecinos de los barrios cercanos. Las organizaciones advierten de que cualquier intervención que altere esa masa vegetal tendría consecuencias directas sobre esa función de regulación térmica.