Giro de 180 grados: el Parque Grande cambiará para siempre su espacio más emblemático

Con una inversión de 1,3 millones de euros, su entorno se convertirá en un espacio de descanso y refugio.

El Jardín Botánico de Zaragoza, uno de los rincones más emblemáticos y queridos del Parque Grande José Antonio Labordeta, encara una transformación histórica que redefinirá su imagen y su función. La remodelación, ya en marcha desde finales de 2024, tiene como objetivo recuperar la esencia original del espacio, resaltando la estrecha relación entre las plantas, el agua y la salud, e incorporando mejoras que reforzarán su biodiversidad, su valor ornamental y su capacidad de ofrecer bienestar a los visitantes.

Con una inversión de 1,3 millones de euros, la reforma propone un rediseño respetuoso con la identidad histórica del jardín, que incorporará nuevas colecciones de plantas medicinales y aromáticas, ubicadas estratégicamente en accesos, cruces y canales de agua.

Estas especies, en parte seleccionadas en colaboración con el Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza, servirán como hilo conductor de un paisaje más diverso y equilibrado, que permitirá crear refugios para la fauna y mantener el ecosistema saludable. Además, el proyecto pone en valor el arbolado centenario existente, reforzando su protagonismo en el conjunto.

AVANCE DE LOS TRABAJOS

Las obras comenzaron tras un profundo replanteo topográfico de las casi 1,5 hectáreas del jardín, incluyendo derribos, canalizaciones y movimientos de tierra para mejorar su base vegetal. Este proceso, delicado debido a la presencia de grandes árboles y accesos reducidos, ha dado paso a la construcción de un nuevo estanque de más de 200 metros cuadrados, pensado para albergar plantas acuáticas y que contará con un banco de azulejo diseñado especialmente para él.

Además, ya se han definido los caminos principales —unos 4.700 metros de recorrido— y zonas de descanso, y están en marcha dos arroyos sinuosos que recorrerán todo el jardín con un trazado de 320 metros, realizados en hormigón visto. Este verano continuarán los trabajos de hormigonado, instalación de riegos e iluminación, preparando el terreno para que en otoño, cuando las condiciones climatológicas sean más favorables, se puedan plantar las más de 9.000 especies que completarán el paisaje. Entre ellas se incluirán aromáticas, culinarias, gramíneas y plantas tapizantes.

El agua, junto a las plantas, será el gran protagonista del nuevo diseño. Tanto los canales como el estanque permitirán una circulación constante y eficiente, contribuyendo a convertir el jardín en un refugio climático, especialmente en los episodios de calor extremo. El estanque actuará además como aljibe para el riego y se convertirá en un ágora donde descansar, con bancos históricos de piedra y cerámica restaurados y mobiliario con estética clásica que mantendrá el carácter del espacio. La iluminación ornamental también se renovará para resaltar los elementos más singulares y aumentar la seguridad.

Comentarios