La tarjeta que miles de zaragozanos usan cada día para subirse al bus o al tranvía va a cambiar
La tarjeta ciudadana, usada para el bus y el tranvía de Zaragoza dice adiós pronto por su cambio y renovación: ¿y ahora qué hay que hacer?
Hay documentos que se usan sin pensar en ellos. La Tarjeta Ciudadana de Zaragoza es uno: sale del bolsillo, toca el lector del bus o el tranvía y vuelve al bolsillo. Para la mayoría de los zaragozanos que la tienen, el sistema simplemente funciona. Pues bien, ese sistema está a punto de cambiar.
No de golpe, no de forma traumática, pero sí de manera significativa por dentro. El Ayuntamiento de Zaragoza acaba de adjudicar el contrato para renovar la tecnología que sustenta tanto la Tarjeta Ciudadana como la tarjeta Lazo —el documento de acceso al transporte público urbano e interurbano—. El adjudicatario es Zeumat Zitycard S.L., con un contrato de tres años prorrogables y un importe de 1.787.190 euros.
La pregunta que se hace cualquier usuario al leer esto es la misma: ¿tengo que hacer algo? La respuesta, de momento, es no. Los cambios serán graduales y empezarán a notarse principalmente en los procesos de solicitud y renovación de la tarjeta, no en el uso cotidiano. Quien la tenga en el bolsillo puede seguir usándola con normalidad.
Por qué cambia ahora
La Tarjeta Ciudadana lleva años siendo el documento central de acceso a los servicios municipales de Zaragoza. Con ella se viaja en bus y tranvía, se coge la bici del BiZi, se entra a los centros deportivos, las piscinas de verano, las bibliotecas, los museos y los centros de mayores.
También sirve para pagar aparcamientos públicos y zona azul, y para acceder a los autobuses metropolitanos y taxis adheridos al sistema, con tarifas adaptadas al perfil socioeconómico de cada usuario. Un documento gratuito para los empadronados en Zaragoza que lleva la foto y el nombre del titular y que, con los años, ha ido acumulando usos hasta convertirse en algo parecido a una llave maestra de los servicios públicos de la ciudad.
Esa acumulación de funciones es precisamente lo que hace necesaria la actualización. El sistema tecnológico que la sustenta tiene que ser capaz de soportar esos usos actuales con más seguridad, proteger mejor los datos personales de los titulares y, sobre todo, estar preparado para lo que venga después. El Ayuntamiento no ha concretado qué nuevas funcionalidades se incorporarán, pero la renovación del contrato deja la puerta abierta a que la tarjeta amplíe su utilidad en los próximos años.
Un cambio progresivo, no inmediato
El proceso no tiene fecha de inicio exacta ni un calendario público detallado. Lo que sí está claro es que los cambios se aplicarán de forma gradual a lo largo de los próximos meses, empezando por los sistemas de emisión y renovación. Los usuarios que ya tienen la tarjeta no tendrán que hacer nada de inmediato. Los que la soliciten o la renueven en los próximos meses podrán ser los primeros en recibir la versión actualizada, con las mejoras de seguridad ya incorporadas.
La renovación se enmarca en la estrategia de transformación digital del Consistorio zaragozano, que en los últimos años ha apostado por modernizar la capa tecnológica de sus servicios municipales. La Tarjeta Ciudadana, con su presencia en prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana de los zaragozanos, era uno de los eslabones pendientes de esa cadena.