El túnel que va por debajo de Zaragoza, está cerrado desde 2008 y costó 34 millones
El túnel que discurre bajo Zaragoza, uno de los proyectos más ambiciosos de la ciudad, ha permanecido cerrado desde su finalización en 2008. Este pasaje subterráneo, que conecta la Estación del Portillo con la avenida Ciudad de Soria, costó más de 34 millones de euros. Sin embargo, su inutilización a lo largo de los años ha generado incertidumbre sobre su futuro y sobre la viabilidad de su reapertura.
El 18 de mayo de 2003 partió el último tren y desde entonces, la estación quedó en desuso, dando paso a la futura Estación Intermodal. Con el cierre de la estación, la ciudad comenzó a enfrentar una gran cicatriz urbana, cuyo proceso de rehabilitación acaba de empezar con un plan de 33,8 millones de euros que promete transformar la zona.
Construido con la intención de agilizar el tráfico y mejorar el acceso al centro de la ciudad, el túnel tiene una longitud de 4 kilómetros y una anchura de 6 metros. Su diseño inicial contemplaba dos carriles de salida, arcenes laterales y aceras de casi un metro. A pesar de su gran capacidad y de ser considerado una solución clave para el flujo de vehículos, nunca llegó a entrar en funcionamiento debido a la falta de los equipos necesarios para su puesta en marcha, como sistemas de ventilación, iluminación, redes de telecomunicaciones, semáforos y señales de seguridad.
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha propuesto recientemente que se reabra el túnel, aprovechando el contexto de regeneración urbana que atraviesa la ciudad. En sus palabras, esta infraestructura debería ser prioritaria una vez que se terminen otros proyectos que ya están en marcha. No obstante, la decisión sobre su reapertura aún está en el aire, ya que requiere una nueva inversión de aproximadamente 23,5 millones de euros para equiparlo adecuadamente.
Este túnel, que muchos llaman el "túnel fantasma", ha permanecido como un símbolo de lo no realizado, una estructura que no ha cumplido su objetivo original y que se encuentra sumida en el olvido. Sin embargo, no se descarta que en el futuro forme parte de una estrategia más amplia de movilidad y modernización de la ciudad, especialmente porque su ubicación podría aliviar el tráfico en uno de los puntos neurálgicos de Zaragoza.
La estación Intermodal, que forma parte del proceso de modernización de la zona, también se verá beneficiada si el túnel se reabre, pues permitiría mejorar la conectividad con otros puntos de la ciudad y con las cercanías.
AMBICIOSO PLAN
En este ambicioso proyecto se contempla la creación de un gran parque, la construcción de viviendas y una profunda reordenación del tráfico, que impactará principalmente a las calles Anselmo Clavé, Francisco de Goya y Tenor Fleta. El plan busca revitalizar un área de 110.000 metros cuadrados, de los cuales 70.000 serán destinados a zonas verdes, mejorando así la calidad de vida de los vecinos y optimizando el acceso a la ciudad. Las obras comenzarán a finales de este año con un plazo de ejecución de 14 meses, por lo que se espera que la transformación esté lista a principios de 2027.


