Los vecinos del Picarral reúnen más de 7.000 firmas contra la ampliación de la zona azul

El ayuntamiento, por su parte, ha defendido que la medida busca solucionar la escasez de espacio de aparcamiento en la zona.
Zona azul Zaragoza
Zona azul Zaragoza

Los vecinos del barrio Picarral-Zalfonada de Zaragoza han manifestado su rechazo a la decisión del Gobierno municipal de ampliar la zona azul y naranja de estacionamiento regulado en su barrio, registrando 7.600 firmas en la Junta de Distrito del Arrabal. Los firmantes consideran que la medida, impulsada por el Ayuntamiento de Zaragoza bajo el mandato de la alcaldesa Natalia Chueca, tiene un claro "objetivo recaudatorio" que afectará negativamente a los residentes al obligarles a pagar aproximadamente dos millones de euros al año por aparcar.

El concejal socialista Horacio Royo, presidente de la Junta de Distrito del Arrabal, ha sido uno de los principales críticos de la medida. "Los vecinos quieren soluciones de movilidad y de aparcamiento reales, recuperando espacios que se han ido perdiendo los últimos tiempos como consecuencia de las 'terrazas covid' y de los nuevos contenedores. Lo que no quieren es pagar injustamente para que no se les de ninguna alternativa ni ninguna solución".

La Asociación de Vecinos del Picarral votó en contra de esta medida previamente, pero denuncian una falta de comunicación con el ayuntamiento zaragozano. Han asegurado que desde 2020 los acuerdos plenarios de la Junta de Distrito han sido "claros y rotundos" y que la voluntad de los vecinos ha sido "absolutamente definida" en su rechazo a la iniciativa municipal.

La presidenta de la Asociación de Vecinos Picarral, Ana Lasierra, ha reiterado también la posibilidad de acondicionar "solares vacíos" como alternativa a las zonas azules, junto a posibles proyectos en zonas subterráneas cercanas al Parque Tío Jorge o los antiguos terrenos de la Cámara de Comercio.

El ayuntamiento, por su parte, ha defendido que la medida busca solucionar la escasez de espacio de aparcamiento en la zona, algo que los vecinos han rechazado categóricamente. Consideran que la zona naranja, que reservaría un 80% de las plazas para residentes, no solucionará el problema, sino que limitará aún más las posibilidades de estacionamiento, perjudicando a los residentes con menos recursos económicos.

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