Zaragoza analizará si Becton Dickinson recibió ayudas fiscales tras cancelar su fábrica

El Ayuntamiento de Zaragoza estudiará si la empresa debe devolver algo y, en ese caso, determinará el procedimiento para hacerlo.

La multinacional Becton Dickinson, líder mundial en tecnología médica, ha decidido cancelar su ambicioso proyecto de construcción de una fábrica de jeringuillas en Zaragoza.

Según publicó HOY ARAGÓN ayer en exclusiva, la decisión de la compañía ha sido tomada al más alto nivel, motivada por cambios en la dirección global de la empresa, incluyendo la reciente entrada de Michael Feld como vicepresidente ejecutivo y presidente del segmento de ciencias biológicas de Becton Dickinson.

Fuentes municipales consultadas, tras el batacazo de Becton Dickinson, detallan que "era un proyecto interesantísimo y por lo tanto no es una buena noticia" pero confían en que “haya otras empresas interesadas que reorienten el trabajo” porque Zaragoza “es hoy uno de los grandes referentes de atracción de inversiones”.

Becton Dickinson era una de las empresas que se había acogido al plan fiscal de Zaragoza. Dado que el Ayuntamiento de Zaragoza aún no ha recibido la notificación oficial, cuando los servicios jurídicos y los técnicos reciban la cancelación de esta fábrica, "procederemos a analizar la situación", aseguran las fuentes.

"Se evaluará si han obtenido algún beneficio que no les corresponde por no haber culminado el proyecto, como en el caso del plan fiscal de atracción de empresas. Si se determina que deben devolver algo, se establecerá el procedimiento adecuado para que lo hagan, siempre y cuando hayan recibido algún beneficio. Todo esto se revisará detalladamente", aseguran.

Asimismo estas mismas fuentes plantean la posibilidad de que la planta pueda ponerse a la venta debido a que se encontraba al 80% de su ejecución.

SUELO MUNICIPAL

En 2021, el Ayuntamiento de Zaragoza inició los trámites de licitación de un lote único de ocho parcelas municipales en el polígono Empresarium, respondiendo al interés de la multinacional Becton Dickinson en establecer su nueva planta de producción europea en la capital aragonesa. Ante la oportunidad de atraer a uno de los líderes mundiales en tecnología médica, el equipo de Gobierno municipal actuó con rapidez para facilitar la operación.

El ayuntamiento sacó a licitación un lote único de ocho parcelas de uso industrial en la manzana 4 del polígono Empresarium, con una superficie total de 102.421 metros cuadrados y una edificabilidad de 87.058 metros cuadrados. Finalmente, Becton Dickinson adquirió estos terrenos por 3,1 millones de euros (sin IVA).

Con la compraventa de los terrenos se lanzaba entonces un proyecto estimado inicialmente en 165 millones con el que se consolidaba la apuesta por el sector farmacéutico y sanitario como uno de los sectores estratégicos de Aragón. La nueva instalación iba a disponer de los máximos estándares en materia de sostenibilidad y ecoeficiencia, y totalmente digital, incorporando lo último en tecnologías inteligentes y autónomas.

La planta de fabricación de jeringuillas en Zaragoza, que se encontraba en un 80% de su ejecución, había sido declarada de Interés Autonómico por el Gobierno de Aragón debido a su potencial económico y de empleo.

Con una inversión prevista de 206 millones de euros hasta el año 2030, el proyecto prometía crear 150 puestos de trabajo cualificados en su primera fase, con perspectivas de llegar a 600 empleados cuando todas las líneas de producción estuvieran en funcionamiento. La planta estaba diseñada para producir más de 400 millones de jeringuillas de vidrio para finales de la década.