Chueca destaca que “Zaragoza se transforma” en el inicio de una Semana Santa que moverá 62 millones
La ciudad de Zaragoza ha iniciado oficialmente su Semana Santa tras la celebración este sábado del pregón, un acto que marca el comienzo de una de las citas más relevantes del calendario anual tanto desde el punto de vista religioso como económico y turístico.
El evento tuvo lugar en la plaza del Pilar, tras el tradicional desfile de las cofradías por el casco histórico, en el que participaron las 25 hermandades de la ciudad con sus instrumentos, en una convocatoria que reunió a numeroso público.
Acto institucional y participación cofrade
El pregón fue pronunciado por el cofrade y divulgador Jorge Gracia Pastor. En el acto estuvieron presentes la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, junto a representantes institucionales como la presidenta de las Cortes de Aragón, María Navarro; la consejera de Cultura del Gobierno autonómico, Tomasa Hernández; y el arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano.
En su intervención durante el pregón, la alcaldesa Natalia Chueca subrayó el carácter singular de estos días en la ciudad. “Zaragoza se transforma y se envuelve en una atmósfera única”, afirmó, en referencia a una celebración que trasciende lo religioso.
Chueca destacó además la implicación ciudadana y el valor cultural del evento: “La Semana Santa no solo se contempla: se siente, se comparte y se expresa con la fuerza de tambores, bombos, matracas y carracas”.
Una celebración con peso económico y turístico
La Semana Santa constituye uno de los principales eventos del año en Zaragoza. Según datos municipales, su impacto económico se sitúa en torno a los 62 millones de euros, lo que la convierte en la segunda cita con mayor repercusión tras las Fiestas del Pilar.
Durante estos días, la ciudad recibe visitantes procedentes tanto de Aragón como de otras comunidades autónomas, lo que genera una notable actividad en sectores como la hostelería, el comercio y los servicios.
Nueve días de actos y 53 procesiones
La programación se desarrollará a lo largo de nueve jornadas, desde el Sábado de Pasión hasta el Domingo de Resurrección, con un total de 53 procesiones.
Entre los actos más destacados figura la procesión del Santo Entierro, que tendrá lugar el Viernes Santo y en la que participan todas las cofradías. Se trata de uno de los eventos más relevantes de la Semana Santa zaragozana, con una tradición documentada desde el año 1617.
Por su parte, el Jueves Santo será la jornada con mayor actividad, con 14 procesiones programadas en distintos puntos de la ciudad.
Una tradición con raíces históricas
La Semana Santa de Zaragoza tiene su origen en la Edad Media y combina su carácter religioso con un importante valor histórico y artístico. Tras la pérdida de gran parte de los pasos procesionales durante los Sitios de Zaragoza a comienzos del siglo XIX, el patrimonio fue reconstruido a lo largo de las décadas siguientes mediante encargos a escultores aragoneses y nacionales.
En la actualidad, la ciudad cuenta con un amplio conjunto de imágenes procesionales que reflejan diferentes estilos y épocas, consolidando esta celebración como una de las más representativas del país.
El papel de las cofradías y la identidad sonora
Las 25 cofradías de Zaragoza articulan el desarrollo de la Semana Santa, cada una con sus propias características y formas de expresión. Uno de los elementos más distintivos es el uso del tambor y el bombo, incorporado a mediados del siglo XX y convertido en una de las señas de identidad de la celebración.
Este elemento, junto a otros como las cornetas, matracas o cantos tradicionales, configura un componente sonoro característico que acompaña a las procesiones.
Un recorrido por el patrimonio urbano
Las procesiones discurren por algunos de los principales enclaves monumentales de la ciudad, como la Basílica del Pilar, La Seo o el casco histórico, lo que permite integrar la celebración en el conjunto patrimonial de Zaragoza.
Con el pregón ya celebrado, la ciudad entra en el desarrollo de una Semana Santa que combina tradición, organización y participación ciudadana, consolidándose como uno de los eventos más relevantes del calendario cultural y turístico de Aragón.