Zaragoza plantea eliminar ciclocarriles de 30 km/h por los conflictos y la inseguridad

El contrato, de 90 días de duración, solicita que los resultados estén disponibles para el primer trimestre de 2025. 

Carril bici. FOTO Ayuntamiento de Zaragoza
Carril bici. FOTO Ayuntamiento de Zaragoza

El Ayuntamiento de Zaragoza ha iniciado un proceso de auditoría para evaluar el futuro de los 63 kilómetros de ciclocarriles y los 130 kilómetros de carriles bici que conforman su red de movilidad sostenible. Se trata de dos contratos anunciados el pasado 10 de octubre con un importe de 14.999,00€ y 12.396,70€ respetivamente y que solicita "auditoria que analice la red de carriles bici del termino municipal de Zaragoza, desde el punto de vista de la seguridad vial, de la capacidad y de la conexión de los mismos con otras infraestructuras ciclables". 

El contrato de 90 días de duración, solicita que los resultados estén disponibles para el primer trimestre de 2025. 

Zaragoza cuenta con 130 kilómetros de carril bici que permiten una circulación segura por toda la ciudad. Además, todas las calles de un .

Los ciclocarriles, en los que la velocidad máxima permitida es de 30 km/h, fueron implementados principalmente durante la pandemia de COVID-19, con el fin de promover una expansión rápida y económica de la red ciclable de la ciudad. Esta estrategia facilitó la integración de ciclistas y vehículos de movilidad personal, como los patinetes, en la red vial con una inversión mínima.

Sin embargo, a pesar de las ventajas señaladas, como el fomento de la movilidad sostenible y la conectividad urbana, estos carriles presentan ciertos desafíos. Al no estar segregados físicamente del tráfico, pueden generar conflictos entre ciclistas y conductores, especialmente en calles con mayor flujo de vehículos, lo que plantea dudas sobre su seguridad. De ahí la necesidad de llevar a cabo una evaluación de su efectividad.

En cuanto a los carriles bici, el enfoque está en mejorar su diseño para asegurar la integridad de los usuarios mediante la implementación de barreras físicas, una mejor iluminación y una señalización adecuada. También se busca optimizar la seguridad en las intersecciones, proporcionando tiempos semafóricos suficientes y advertencias claras para los conductores sobre la presencia de ciclistas.

Otro aspecto que se evaluará es el flujo real de ciclistas en estos carriles, identificando los patrones de uso y las horas punta, así como asegurarse de que cuentan con un ancho adecuado para el volumen de tráfico que reciben. Asimismo, se destaca la importancia de conectar entre sí los diferentes tramos de carriles bici y garantizar puntos de enlace con estaciones de transporte público.

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