Opinión | Un nuevo mañana: compromiso y acción frente al cambio climático

©AP Images/European Union 2018 - EP
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La COP29 pone el cambio climático en el centro del debate global, pero la solución empieza en nuestro día a día: reducir, mitigar y adaptarnos.

La COP29 ha abierto sus puertas y con ella otro final de año en el que vuelve a aparecer en la agenda internacional los debates y compromisos estatales para luchar contra el cambio climático y sus dramáticas consecuencias para los seres humanos.

Lamentablemente en España este año tenemos una profunda herida causada por un desastre natural potenciado por el cambio climático que nos ha hecho ser más conscientes de lo vulnerables que somos. Tanto es así que el sociólogo y economista estadounidense Jeremy Riftkin afirma que el mediterráneo y en particular España van a ser las zonas más castigadas por sus efectos.

Esta grave tragedia nos debería servir para, de una vez por todas, convencernos como individuos y como sociedad de tres ideas imprescindibles para entender, vivir y atenuar los efectos que nos va a generar el cambio climático. Estas tres ideas son, 1- la reducción de emisiones para no hacer más grave el problema, 2- la mitigación del cambio climático para tratar de frenar o evitar el proceso y por último 3- la adaptación para vivir y sobrevivir a las graves e inevitables consecuencias.

Cada una de estas ideas lleva aparejada una llamada a la acción. En primer lugar, para reducir nuestras emisiones debemos medir nuestro impacto y tratar de adaptar nuestras actividades para que tengan la menor huella de carbono posible. Para mitigar los efectos debemos impulsar actividades que resten emisiones ya generadas y que restauren los entornos degradados para mejorar la biodiversidad dañada potenciando la captura de CO2. Por último, para la adaptación, tenemos que modificar nuestro esquema social, las infraestructuras y medios de producción a un nuevo mañana, siendo proactivos en los análisis de impactos y el rediseño integral de la sociedad.

Por suerte para la especie humana tenemos las suficientes herramientas y desarrollos económicos, sociales y tecnológicos para abordar los desafíos que el cambio climático enfrenta, pero se requiere que, tanto las personas de forma individual, como las empresas y países, actúen con urgencia, confianza y determinación, para abordar la transición ecológica, energética, justa y social como elemento fundamental para el desarrollo futuro.

La historia de la humanidad está repleta de crisis climáticas donde desastres naturales, inundaciones, glaciaciones y sequias marcaron el devenir de las sociedades que las sufrieron, sin embargo, la gran diferencia con la que nos encontramos en la actual crisis climática es la escala del problema; 8.000 millones de personas se van a ver afectadas a la vez de una manera más o menos profunda.

Que el tamaño del desafío sea tan grande no nos debe hacer caer en la inacción, cada día cuenta, y cada pequeña acción que hacemos o dejamos de hacer suma o resta una pequeña unidad en la escala del problema. Estamos agotando las opciones y ya no queda tiempo para decidir si queremos ser parte del problema, criticando negativamente a quién toma conciencia y negando la evidencia del cambio climático o ser parte de la solución observando nuestros impactos y tratando de corregir el comportamiento individual para generar bienestar colectivo.

Nuestro mañana está repleto de incertidumbre, pero lo que sí que podemos manejar con seguridad es nuestro comportamiento y actitud ante la naturaleza, la vida humana y nuestro planeta. Solo dándonos cuenta de que los grandes cambios que esperamos que generen otros empiezan con las pequeñas acciones de nuestro día a día entenderemos que el problema del cambio climático se aborda en las COP anuales y en las reuniones internacionales, pero la solución nace de nuestro yo más cercano y de cómo decidimos actuar en sociedad.

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