Opinión | Más Europa: El camino hacia un futuro mejor
Tras las últimas elecciones europeas, nos encontramos a las puertas de conocer las personas elegidas para formar parte del Colegio de Comisarios. Estas personas tendrán la encomienda de definir el futuro de casi 450 millones de personas, diseñar las políticas para mejorar su calidad de vida y enfrentar los retos de nuestro tiempo.
Populismo, seguridad energética, transición ecológica, desigualdad, defensa internacional, protección de datos, garantía de información veraz, envejecimiento poblacional, inmigración, pensiones, empleo, productividad y un largo etcétera de problemas que nuestra generación tiene por delante.
Los retos son mayúsculos para nuestro continente, que ha vivido siglos heredando la soberbia de considerarse el centro y faro del mundo. Europa ha pasado de suponer casi el 12% de la población mundial en 1960 a poco más del 5,5% en la actualidad y, si analizamos el Producto Interior Bruto (PIB), Europa representaba el 21% en 1960 y en la actualidad el 17%.
Como podemos ver, el descenso en población relativa ha sido muy profundo, mientras que en riqueza bruta no hemos descendido de manera lineal, lo que nos lleva a concluir que las personas que vivimos actualmente en Europa vivimos económicamente mucho mejor que nuestros antepasados de 1960: concretamente, hemos experimentado un incremento del PIB per cápita superior a 40 veces el de 1960. Pero esto no será necesariamente así en el futuro: dependerá de las decisiones que se tomen.
En este punto, aplica para Europa lo que decía Labordeta para Aragón: de un tiempo a esta parte vamos camino de nada, ya que la tendencia de los últimos diez años ha sido de claro retroceso a nivel mundial en casi todas las áreas económicas y productivas. En el único aspecto que seguimos siendo líderes y que nos diferencia del resto de lugares del planeta es el Estado del Bienestar y, en la actualidad, se encuentra amenazado por múltiples frentes.
Me gustaría recordar que la Unión Europea, como proyecto político integrador, ha sido uno de los mejores y más importantes avances en la consecución de un mundo en paz. Ha permitido el periodo de paz más largo en toda la historia del continente y nos ha dado cuotas de seguridad y bienestar sin precedentes.
Los europeos, en conjunto, somos de los habitantes del planeta que mejor calidad de vida tenemos y esto ha sido gracias a la Unión Europea. Pero, ¿qué hace falta para que esto siga siendo así? O, mejor aún, ¿qué se necesita para que otros países y zonas del planeta mejoren su calidad de vida como lo hemos hecho los europeos? La respuesta es clara: Europa necesita ser más Europa.
Debemos sentirnos orgullosos y tomar conciencia de lo que suponen los valores europeos, tolerancia, integración, solidaridad, sostenibilidad ambiental, transparencia, respeto a la vida y al ser humano, y huir de las falsas soluciones que nos conducen hacia una Europa desdibujada y que hunde sus raíces en la parte más oscura de la Edad Media.
Los países de la Unión deben ceder íntegramente las competencias exclusivas que aún mantienen, dar un gran salto hacia adelante camino de la integración total y la constitución de un verdadero Estado Nacional Europeo, donde la ciudadanía sienta orgullo de pertenencia sobre los valores que han forjado el crecimiento y bienestar y evite las ideas de sectarismo y enfrentamiento.
Tenemos que aspirar a tener una nueva generación de grandes líderes europeos, verdaderos estadistas capaces de llevar a la ciudanía Europa a nuevas etapas de progreso. Las personas que vivimos y votamos en Europa debemos exigir a esta nueva generación de líderes que asuman el reto del progreso mundial, y que los valores de la sostenibilidad económica, ambiental y social se propaguen como un catalizador hacia espirales de crecimiento y bienestar.
Los integrantes de la nueva Comisión y Parlamento Europeo deben ser verdaderos impulsores del futuro sostenible, social, justo e integrado: solo ese camino llevará a las personas que vivimos en Europa al progreso. Como decía uno de sus padres fundadores, Jack Delors, “la Unión Europa es un proyecto en constante evolución, y no podemos quedarnos estancados en el pasado”.
Jesús Alijarde Cavero (Economista)