Herencias y sucesiones en Aragón: lo que hay que saber más allá del testamento

Abante, entidad financiera especializada en asesoramiento y gestión de activos, subraya que la planificación sucesoria es mucho más que decidir quién hereda qué.
Álvaro Lana, director de Abante Aragón
Álvaro Lana, director de Abante Aragón

Hablar de herencias no es solo repartir bienes, es planificar cómo queremos que nuestro legado ayude en un futuro a nuestra familia. En Aragón, el Código del Derecho Foral otorga al testador una flexibilidad que permite organizar su patrimonio según sus deseos y necesidades familiares. Sin embargo, un testamento no siempre garantiza que todo esté resuelto.

Desde Abante, entidad financiera especializada en asesoramiento financiero y gestión de activos, subrayan que la planificación sucesoria es mucho más que decidir quién hereda qué. Según Álvaro Lana, director de Abante en Aragón, “tener un testamento es importante, pero no suficiente. Para garantizar que nuestra voluntad se cumpla plenamente, necesitamos un plan integral que contemple aspectos legales, fiscales y financieros, pero, sobre todo, los objetivos vitales y familiares”.

Aunque el testamento, por sí solo, no es suficiente, lo primero que hay que saber es que, si no hemos hecho este trámite, la ley aragonesa establece un orden claro de herederos: primero los descendientes, después los padres, seguidos del cónyuge y, finalmente, los hermanos o sobrinos.

¿Somos conscientes de las implicaciones de no hacer testamento? ¿Hemos pensado cómo podría quedarse nuestro cónyuge si nos pasa algo y nosotros somos la principal fuente de ingresos de la familia?

 

A las personas nos cuesta mucho pensar en el futuro, especialmente cuando se trata de enfrentarnos a momentos difíciles, como es el hecho de reflexionar sobre el momento en el que ya no estemos. Sin embargo, y tal y como explica Lana, esto ha ido cambiando en los últimos años a raíz de la pandemia: “Ahora somos más conscientes de que la vida puede cambiar de un momento a otro. Nos preocupamos y, además, nos ocupamos. En Abante, estamos notando que cada vez hay más personas que quieren planificar su sucesión y hacer un plan financiero para ver cómo proteger y ayudar a su familia”.

La legítima y el papel del cónyuge: ¿es suficiente para organizar mi herencia?

Según reflejan las estadísticas del Colegio Notarial de Aragón, en 2020 se formalizaron en la Comunidad 11.490 testamentos, mientras que en 2021 se dispararon a los 13.905 y en 2022 se situaron en los 13.811. Una tendencia al alza que parece que seguirá y que, además se extrapola al resto del país, aunque sigue siendo una minoría. “Antes de la pandemia tan solo el 8% de los españoles tenía hecho su testamento, ahora ese porcentaje supera el 13%”, destacan desde Abante.

Uno de los elementos más particulares del derecho sucesorio aragonés es la legítima, que representa la mitad del patrimonio del fallecido y está reservada a los descendientes. Pero a diferencia de otras comunidades, aquí el testador puede distribuir esta parte entre sus hijos como desee, es decir, la puede asignar en su totalidad solo a un hijo o la puede repartir entre todos según considere.

La otra mitad del patrimonio que no está destinado a la legítima es la conocida como parte de libre disposición y se puede repartir libremente según se quiera, lo que otorga una mayor flexibilidad a la hora de organizar los bienes, ya que permite beneficiar más a un familiar, como puede ser en el caso de tener un hijo con una discapacidad o enfermedad. Además, hay que tener en cuenta que cónyuge viudo en Aragón tiene reconocido el usufructo universal de los bienes, una figura que le permite disfrutar de la totalidad del patrimonio, pero que añade cierta complejidad a la hora de organizar la herencia.

 “Es importante entender cómo interactúan estas figuras legales para evitar malentendidos o desequilibrios entre los herederos. Conocer lo que nos permite la ley es fundamental a la hora de organizar el patrimonio y de hacer un plan sucesorio que nos ayude a proteger a quienes más queremos y que tenga sentido con nuestra estrategia financiera y de inversión y con los productos financieros que podamos tener contratados, como un seguro de vida o un plan de pensiones”, añade Lana.

Pensar en el futuro de una forma global con un ejercicio de planificación sucesoria

El ejercicio de planificar y organizar nuestra sucesión no puede hacerse de forma aislada, sino que tiene que formar parte de nuestro ejercicio de planificación financiera global, ya que es una parte más que afectará, en cierta medida, al resto de decisiones financieras y personales que tomemos, y a nuestro propio proyecto biográfico.

¿Tiene sentido contratar un seguro de vida para asegurar el futuro de nuestra familia si no sabemos exactamente qué cantidad necesitarían en el caso de que yo falleciera? “Nosotros, como asesores financieros, siempre recomendamos que se haga de forma global y que sea un paso más a analizar en la línea vital y en el Plan de Futuro Completo de nuestros clientes”, detalla Lana.

En este sentido, desde Abante comentan que hay personas que cuentan con un seguro de vida por el que pagan una prima muy reducida con unas coberturas que resultarían insuficientes para cubrir las necesidades de la familia. En cambio, en otras situaciones lo que pasa es que hay personas que están sobreaseguradas y están pagando una prima de más por unas coberturas que no necesitan.

“Hacer primero unos números, analizar toda la situación financiera y personal de la familia, teniendo en cuenta la parte financiera, inmobiliaria, empresarial, toda las cargas financieras que tengan, ingresos, etc., es lo que nos permite saber qué dinero realmente necesitaría la familia y analizar diferentes escenarios para ver qué estrategia y productos son los más adecuados en cada caso”, explica el asesor financiero de Abante.

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