La Comarca Central de Zaragoza planta cara a la mosca negra con un plan intensivo de control

Según los datos del informe al que ha tenido acceso HOY ARAGÓN, los tratamientos en los ríos Gállego y Huerva ya muestran una fuerte reducción de larvas y pupas, lo que augura un verano más tranquilo para vecinos y visitantes.
Mosca negra
Mosca negra

La Comarca Central de Zaragoza ha puesto en marcha un plan contundente para frenar la proliferación de la mosca negra, un insecto que cada verano genera importantes molestias por sus picaduras y que se ha convertido en una preocupación recurrente, especialmente entre la población cercana a los ríos del entorno de la capital aragonesa.

Con una inversión de 120.000 euros, el plan, desarrollado por la empresa Lokímica, contempla un seguimiento entomológico exhaustivo, tratamientos con larvicidas biológicos y una vigilancia periódica de los principales cauces fluviales. El objetivo es controlar de manera efectiva la población de esta plaga, especialmente activa en las zonas con corrientes de agua y vegetación ribereña.

CUATRO RÍOS, BAJO LUPA

La actuación se ha centrado en cinco ejes principales: dos tramos del río Ebro y uno por cada uno de los ríos Gállego, Huerva y Ginel. Durante el mes de junio, se realizaron tres visitas técnicas para analizar muestras de vegetación donde suelen fijarse las larvas y pupas. Estos análisis, efectuados en laboratorio, permitieron localizar los puntos más problemáticos y decidir las zonas de intervención.

El tratamiento se ha llevado a cabo mediante la aplicación de un larvicida biológico (Bacillus thuringiensis israelensis), inocuo para el resto de la fauna y flora, pero letal para las larvas del insecto.

 

Según el informe técnico elaborado por la empresa Lokímica y al que ha tenido acceso HOY ARAGÓN, los primeros resultados son esperanzadores. En la tercera visita, realizada los días 7 y 8 de julio, los niveles de larvas y pupas se habían reducido de forma notable respecto a las muestras iniciales. En concreto, los ríos Gállego y Huerva, que presentaban los focos más activos, muestran ahora una baja densidad de insectos.

Las lluvias torrenciales caídas durante esas semanas también han contribuido a dificultar la reproducción de la mosca negra, arrastrando parte de las larvas río abajo. Pero el impacto más decisivo ha sido el de los tratamientos.

SEGUIMIENTO CONTINUO

Pero la campaña contra la mosca negra no termina aquí. El plan prevé nuevas visitas cada dos o tres semanas, dependiendo de las condiciones meteorológicas y del comportamiento del insecto. Así, la siguiente revisión está programada para finales de este mes de julio.

Desde la Comarca Central insisten en que este tipo de actuaciones deben ser constantes y planificadas, ya que la mosca negra tiene un ciclo vital muy rápido y puede reaparecer si se baja la guardia.

La lucha contra la mosca negra no es solo una cuestión de comodidad: es también un reto ambiental y de salud pública. Sus picaduras, a menudo dolorosas y persistentes, pueden provocar fuertes reacciones en la piel, especialmente entre personas mayores, niños o quienes trabajan al aire libre.

Este plan permite no solo proteger a la población, sino también fomentar el turismo y el uso recreativo de los ríos, clave en muchas localidades de la comarca durante los meses de verano.