El antiguo Canódromo de Zaragoza: la historia de un lugar ya desaparecido
El Canódromo de Zaragoza abrió sus puertas en 1975 en la zona de Miguel Servet, donde hoy se encuentra el parque de Villafeliche, en la calle de Salvador de Madariaga, junto al río Huerva.
Durante más de una década fue un espacio muy concurrido los fines de semana, especialmente los domingos por la tarde, cuando se celebraban las populares carreras de galgos.
Los orígenes del Canódromo de Zaragoza y las carreras de galgos
Las jornadas empezaban sobre las 16.00h y se prolongaban hasta las 20.00h, con un ambiente animado en el que el público no solo disfrutaba del espectáculo, sino también de las apuestas. El sistema permitía jugar desde cinco pesetas como mínimo hasta cien pesetas, lo que lo convertía en un entretenimiento accesible para muchos bolsillos. Un detalle curioso era que los galgos vencedores por la tarde corrían de nuevo al día siguiente por la mañana.
El día de la inauguración del recinto quedó marcado por un accidente: la valla de las escaleras cedió y una señora cayó sobre los setos, teniendo que ser trasladada en ambulancia. A pesar del susto, aquello no frenó el éxito del canódromo, que durante varios años mantuvo una notable asistencia.
El declive y derribo en 1989
Con el paso del tiempo, las carreras de galgos, que en sus primeros años llenaban las gradas y reunían a vecinos de toda Zaragoza, fueron perdiendo atractivo. El público disminuyó de manera progresiva, hasta que finalmente, en 1989 se tomó la decisión de derribarlo. En su lugar se diseñó un espacio completamente diferente: el actual Parque de Villafeliche.
Curiosamente, por la disposición del recinto, había quienes podían ver las carreras desde sus propios balcones, ya que el Canódromo estaba rodeado por edificios residenciales, lo que lo hacía aún más singular. Aun así, entre los vecinos sigue vivo el recuerdo del antiguo recinto, tanto que todavía hoy muchos lo llaman “el Canódromo”.

