Natalia Moreno, de ganar un Goya a debutar como escritora: "Mi novela está plagada de aragonesismos"
La cineasta zaragozana Natalia Moreno (1979), ganadora de un Premio Goya en 2020, debuta en la narrativa con 'Madonna no nació en Wisconsin' (Galaxia Gutenberg, 2026), una novela que atraviesa la memoria, la identidad y la imaginación como refugio. Ambientada en un pueblo de los años noventa, la historia sigue a una niña que decide cambiar su nombre para reinventarse y sobrevivir a su entorno.
La multifacética creadora estará este jueves, 12 de marzo, presentando su novela en Zaragoza. El acto, en el que conversará con Paula Ortiz, tendrá lugar a las 19.00 horas en el Salón de Columnas de la Sede de Caja Rural de Aragón de la calle del Coso.
PREGUNTA. Esta es su primera novela después de una trayectoria muy consolidada en el cine. ¿En qué momento sintió que esta historia necesitaba ser escrita y no grabada?
RESPUESTA. El año pasado estuve trabajando en televisión y haciendo una serie y, la televisión es maravillosa, te permite muchos medios y te permite contar también tu mirada, pero sí que es cierto que hay muchas voces, desde el productor hasta el propio canal. Entonces, cuando terminé sentí la necesidad de la profundidad, como de contactar otra vez con mi propia voz. Y en este momento era como algo más urgente, tenía la sensación de que tenía que ser más urgente que el proceso de financiación de una película de cine. Así que me puse a construir esta historia y surgió 'Madonna nació en Wisconsin'.
Dice que la novela "le salió de las tripas". ¿Qué había en esa historia que necesitaba salir ahora?
Cuando digo que me salió de las tripas tiene que ver con que fue una novela en realidad muy instintiva, me salía mucho del cuerpo. Tenía la necesidad de hablar del conflicto de una mujer de 46 años que siente que tiene que parar su vida y su mundo para reencontrarse a sí misma y seguir en una de esas crisis personales que se tiene cuando estás prácticamente en la mitad de tu vida y tienes que elegir entre las cosas que ya no harás y las que sí que vienen por delante, de las que te vas a hacer cargo.
Entonces salió la voz de esta mujer, que es una mujer fantástica, muy eléctrica, que está conflictuada. Me gusta mucho por eso, porque es muy humana, tiene una parte donde a ratos se siente completamente perdida, a ratos llora en el baño, a ratos se encuentra y a ratos siente mucha ternura por la vida y tiene que recordar la niña que fue para poder entender cómo seguir para adelante con la vida.
La novela está ambientada en un pueblo de los años noventa lleno de imágenes muy concretas: el frontón, el cine de verano, el walkman, las J’hayber… ¿Hasta qué punto su memoria personal ha influido en la construcción de ese universo?
Esta novela es un salto a la ficción y a la literatura. No es ni biografía ni tiene que ver con mi historia personal, porque realmente no me parece tan interesante. Quería construir una trama y unos personajes que fueran muy atractivos y que para eso tuvieran conflictos más grandes que los que yo haya podido vivir. Pero sí que es cierto que está localizada en un pueblo de Aragón y yo tuve en un pueblo en Aragón. Entonces, todo sabe a nuestras cerezas, a nuestros ríos, a las casas pequeñas aragonesas. Y, sobre todo, quería resaltar mucho las imágenes de esas mujeres, esas protagonistas que a veces han sido mujeres invisibles, pero que han estado ahí, que han construido su familia. Como puedan ser las abuelas, las tías, las primas y muchos personajes de los pueblos muy arraigados con la tierra.
"A mí no me sale mucho escribir si no me divierto y el humor es una de las cosas que más me gusta de esta vida"
La historia combina dureza con humor, cultura pop y música. ¿Era importante encontrar ese equilibrio entre lo luminoso y lo oscuro?
Sí, las protagonistas tienen su conflicto personal, podríamos decir, se sienten muy hambrientas con respecto a ser vistas y a ser cuidadas, pero sí que es cierto que a mí me parecía que había que trabajar el humor y tenía que ser una historia luminosa que les permitiera encontrar, por decirlo así, un final feliz. A mí no me sale mucho escribir si no me divierto y el humor es una de las cosas que más me gusta de esta vida. Y por otro lado, lo lleno de cultura pop. Los 90 estuvieron llenos de ella y me parecía que era importante contextualizar la historia y llenarla de la literatura y de la música que fue tan importante en aquellos años y que construye una forma de carácter también.
La música tiene un papel muy importante en la novela. ¿Qué función cumple esa banda sonora en la historia?
Desde el título... Madonna. Nuestra prota también es una niña de 11 años que se siente muy perdida y que necesita inspiración. En aquella época todavía no había referentes femeninos muy potentes, pero Madonna era la reina del pop, era esa mujer que se lo inventaba, que cogía y cambiaba el vestuario. Era una mujer que aparecía con un sujetador cónico con su forma de cono sobre una cama y que representaba para mí en aquella época la libertad total de una mujer y la expresión. Y, no solo ella, está también Mick Jagger, David Bowie, Kurt Cobain. Todo inspiraciones que nos hacían soñar también con la cultura y con el arte.
Como directora y guionista estará acostumbrada a pensar en imágenes. ¿Ha influido su mirada cinematográfica en la forma de escribir la novela?
Sí, absolutamente. Esta novela ya lleva, por decirlo así, una semana de vida en las librerías y ya empiezo a recibir muchos mensajes y parece ser que es una novela muy visual. De una forma innegable vengo del mundo del cine y tengo una manera de mirar el mundo a través de las imágenes. Es por eso que creo que esta novela, además de ser literaria y lírica en algunos casos, porque es muy poética, maneja mucho la imagen y la lectura fue muy agradable y muy fácil.
¿Hay algo que la literatura le haya permitido hacer que el cine no le permite?
Cuando escribo guiones la estructura funciona como un reloj y no te deja ser tan expresivo con la propia palabra. La literatura te permite describir sensaciones, olores, el tacto, que el cine claramente no contiene. Entonces, la palabra me ha permitido ser mucho más poética y también más libre.
"Sueño con poder rodarlo en mi propia tierra"
¿Le gustaría llevar 'Madonna no nació en Wisconsin' a la gran pantalla?
Me encantaría, sería un sueño. Ya cuando tienes una idea y pasas el papel a la tinta es un milagro, pero cuando tienes la posibilidad de ver a tus personajes andando, incluso soñar con poder rodarlo en mi propia tierra, sería la carta a los Reyes Magos.
Este libro es su debut literario. ¿Ha despertado en usted el deseo de seguir escribiendo ficción?
Sí, he tenido la suerte además de que mis editores sean Galaxia Gutenberg, una editora a la que admiro muchísimo, no solo por la propia edición de los libros y el trabajo que ellos hacen, que son muy específicos y muy cuidadosos con la literatura, sino también por mis compañeros, los escritores con los que comparto editorial, que son todos fantásticos. Entonces, sí que es verdad que he sentido tanto placer escribiendo esta novela que ya tengo otra idea en la cabeza y me encantaría desarrollarla.
¿Cómo recuerda sus primeros contactos con la cultura en Zaragoza y en Aragón?
He vivido hasta los 20 años en Aragón. He ido mucho al cine, he estado mucho en La Almunia de Doña Godina, donde mis abuelos y mis bisabuelos tenían una casa en el campo. Entonces, estoy hecha de todos esos sabores. Adoro nuestra tierra y es muy inspiradora. Para mí todas mis obras la contienen y creo que es una tierra que tiene mucha raza, mucho carácter. Creo que hasta el cierzo es creativo y loco. Intento que en mi obra esté y, más que intentarlo, es que estoy absolutamente ligada a esos recuerdos, están en mi piel. Entonces ha sido muy bonito para mí construir en ese paisaje y además la novela está plagada de aragonesismos. Mi editora me decía: 'Qué bonito recordar vuestras palabras y vuestra jerga, por decirlo así, vuestro idioma'. Y la he llenado también de esto.
¿Qué proyectos tiene ahora, de cara al futuro?
Este año está siendo el año de la escritura, por la razón que sea. Además, sacaron también unas ayudas al guion que fueron tremendas, porque se presentaron casi 6.000 personas para 150 o 160 ayudas, creo que fueron. Y me han dado una de estas ayudas, que es apoyo al desarrollo de guion para poder hacer un proyecto. Y estoy escribiendo y me siento muy feliz con esto, la verdad.


