El pueblo a 4 horas de Zaragoza que enamoró a Matisse y guarda la tumba de Machado

A principios del siglo XX, Colliure se convirtió en un lugar muy importante para la pintura.

Hay viajes que no empiezan en una carretera, sino en una frase. La frase es esta: «Estos días azules y este sol de la infancia». Un papel arrugado con estas palabras se encontró en el bolsillo de su abrigo cuando Antonio Machado se despidió del mundo en Colliure. Colliure está a apenas cuatro horas de Zaragoza. Y todavía hoy, este lugar ofrece cosas parecidas a las que Antonio Machado encontró en sus últimos días: un refugio, mucha luz y mucho silencio.

Colliure no es un destino cualquiera. A solo 26 kilómetros de la frontera española, entre las últimas estribaciones de los Pirineos y el Mediterráneo más sereno, este antiguo pueblo de pescadores del Rosellón ha sido escondite, frontera, inspiración y testigo de exilios. No es casualidad que aquí buscaran amparo artistas y escritores cuando Europa parecía desmoronarse.

El azul que lo cambió todo

A principios del siglo veinte, Colliure se convirtió en un lugar muy importante para la pintura. Dos artistas, Henri Matisse y André Derain, llegaron allí en 1905. Ellos cambiaron la forma en que se hacía el arte. En ese momento, surgió el fauvismo en las calles de Colliure.

Las casas de la zona tenían fachadas de colores como el rosa, el azul y el amarillo. Estos colores parecían haber sido elegidos para romper con las reglas tradicionales. Henri Matisse dijo algo que todavía se recuerda: en Francia, no había un cielo tan azul como el que se veía en Colliure.

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El encanto de Colliure en el reflejo del agua. / HOY ARAGÓN

Ese legado sigue vivo. El Museo de Arte Moderno, que se fundó en 1934, tiene cerca de 1.400 obras de artistas que encontraron su inspiración aquí. También está el Camino del Fauvismo, que te permite recorrer el pueblo siguiendo los pasos de esos pintores. Hay reproducciones colocadas exactamente donde nacieron algunos de sus cuadros más famosos.

El refugio del exilio

Décadas después, Colliure volvió a ser un refugio. Antonio Machado huyó de Barcelona y llegó muy cansado junto a su madre. Murió pocos días después en una habitación del antiguo hotel Bougnol-Quintana, que hoy es el Espace Machado. Su tumba está en el pequeño cementerio de la localidad y se ha convertido en un lugar que la gente visita en silencio. Allí también está enterrado otro escritor que tuvo que exiliarse, Patrick O'Brian, quien eligió este lugar para escribir durante casi cincuenta años.

En el puerto se encuentra el Château Royal de Colliure. Este es un castillo que cuenta la historia del Mediterráneo occidental. El castillo empezó como una construcción romana. Después, fue la residencia de los reyes de Aragón y Mallorca. En el año 1642, pasó a manos francesas. Luego, en 1939, se usó como prisión para los republicanos españoles durante la Retirada. Hoy en día, las murallas del castillo ofrecen vistas muy bonitas y hay exposiciones que recuerdan ese pasado difícil.

Las 'maisons' de Colliure / Cedida
Las 'maisons' de Colliure / Cedida

Vivir Colliure hoy

Colliure es un lugar que se disfruta mucho. Tiene playas cerca del pueblo y también calas muy tranquilas. Los barrios antiguos son muy bonitos, con buganvillas y limoneros por todas partes. La comida de Colliure es famosa por las anchoas y mantiene las tradiciones de hace mucho tiempo. También se producen vinos muy buenos en Banyuls y Colliure, que se cultivan en terrazas con vistas increíbles. Esto hace que la experiencia sea aún más especial.

A cuatro horas de Zaragoza, Colliure no es solo un viaje. Es un paréntesis. Un lugar donde el azul sigue siendo intenso y donde, como escribió Machado, el sol todavía parece venir de la infancia.

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