El hermoso pueblo del que se enamoró Picasso: la escapada ideal que combina cultura y naturaleza
Enclavado en la provincia de Tarragona, Horta de Sant Joan se alza como uno de los pueblos más artísticos y cautivadores de Catalunya. Su historia, que se remonta a la época íbera, se entrelaza con el legado de Pablo Picasso.
HISTORIA MILENARIA
Los vestigios íberos hallados en excavaciones sugieren el antiguo asentamiento de Horta de Sant Joan, cobrando relevancia durante la romanización. Como punto estratégico cercano a una vía que conectaba con Tortosa, fue crucial en la reconquista en 1097 por Ramón Berenguer III.
El esplendor medieval se refleja en el casco antiguo, con la Iglesia de San Juan Bautista, el Convento de Sant Salvador, y la Torre del Prior. Aunque la Guerra dels Segadors en el siglo XVII marcó un período oscuro, la resiliencia del pueblo lo llevó a resurgir en importancia.
PICASSO Y LA CREATIVIDAD EN HORTA DE SANT JOAN
La conexión entre Horta de Sant Joan y Pablo Picasso se remonta a la juventud del artista. Enfermo de escarlatina a los 17 años, Picasso encontró en este rincón catalán el refugio para su recuperación y el inicio de su carrera artística. Su segunda estancia, una década después, inspiró obras fundamentales del cubismo, evidenciando la influencia duradera del entorno rural en su arte.
En 1992, el antiguo hospital se transformó en el Centro Picasso, exhibiendo reproducciones de sus obras icónicas y narrando su vínculo con el pueblo. Una oportunidad única para sumergirse en la vida del genio artístico.
NATURALEZA Y ARQUITECTURA
Lo que enamoró a Picasso va más allá de la calidez humana: los paisajes de Horta de Sant Joan son verdaderos tesoros naturales. El Parque Natural dels Ports, con sus 35,000 hectáreas y la Vía Verde de la Val de Zafán, ofrecen excursiones inolvidables.
Para los amantes de la arquitectura, la Iglesia de San Juan Bautista y el imponente Convento de Sant Salvador son las joyas que relatan la historia del pueblo. Restaurada tras sufrir daños en la Guerra Civil Española, la iglesia gótica exhibe su esplendor, mientras que el convento, construido en colaboración con templarios y franciscanos, es un testimonio vivo del pasado.
Horta de Sant Joan, donde cada rincón cuenta una historia, invita a explorar la convergencia entre arte, historia y naturaleza.