Un ‘solete’ Repsol y otras propuestas gastronómicas y turísticas en María de Huerva
A pocos kilómetros de la capital aragonesa, la localidad de María de Huerva ofrece numerosos atractivos turísticos y un destacado patrimonio histórico-artístico, legado de su recio pasado. Entre los motivos para acercarse a este enclave del eje del Huerva, destaca su diversidad de propuestas gastronómicas para todos los paladares.
Entre otros, se encuentra el Restaurante Loras XLOX, avalado con un ‘solete’ Repsol por la calidad de sus materias primas, y especialidades como solomillo con trufa y boletus, vieiras con foie fresco y puerros, o su canelón de carrilleras ibéricas.
PROPUESTAS GASTRONÓMICAS PARA TODOS
Pero también son frecuentados por grupos de amigos, deportistas y visitantes asiduos que se acercan a María de Huerva por otras propuestas tradicionales y con solera, como el Mesón de Aragón, el restaurante Tomeliss, la bocatería Nephtis Maronia Beat o el Bar Huerva.
El Bar La Dehesilla, en el recinto de las piscinas municipales, el Kiosko ‘La Tirolina’ del Parque de Poniente, el Bar Potri’s Tavern, El Chato, el Kebap o el Gastroburguer, son espacios para tomar un refrigerio en un ambiente distendido.
Los más lamineros también tienen puntos de parada obligada, como la Panadería Maisanava, en la calle principal del pueblo, con hojaldrados, coquitos, magdalenas y repostería tradicional, y el Horno Artesano de Leña -en la calle Valenzuela Soler-, con gran variedad de panes crujientes y surtido de bollería, repostería y confitería con sabor intenso y de cuidado proceso.
Recientemente recaló en María de Huerva un obrador y panadería de Elio Bakery House, popular cafetería de Zaragoza por sus desayunos y brunchs, que cuenta en la localidad con un establecimiento donde se ofrecen sus conocidos panes, focaccias y otros lamines con sello propio.
QUÉ VER EN MARÍA DE HUERVA
En la visita al casco urbano de María de Huerva, se recomienda acercarse a la iglesia parroquial, un templo barroco-mudéjar que destaca por sus grandes proporciones, con especial atención al altar mayor, de mediados del siglo XIX, realizado en honor de la Asunción de la Virgen.
La ubicación de María de Huerva, situada en la carretera de Teruel, la hace lugar habitual para los amantes del ciclismo, el senderismo o el deporte al aire libre, todo dominado por la silueta de su castillo, su monumento más señero.
El nombre de María de Huerva procede de la expresión árabe Hisn al-Mariyya (torre de vigilancia sobre la orilla del mar, o atalaya) y hace referencia al emplazamiento de la fortaleza, sobre un cerro amesetado que domina el río Huerva y la Val de María. Francisco Abad de los Ríos la fotografió y recogió en su Catálogo Monumental de España (Zaragoza, 1958). Se considera algo más que un castillo al albergar en sus laderas las ruinas de la población del antiguo María, restos catalogados Bien de Interés Cultural.
SUBIDA AL CASTILLO
La subida al castillo ofrece bonitas panorámicas del casco urbano y del eje del río. Pero, además, el término municipal, situado a 343 metros de altitud sobre el nivel del mar, ofrece lugares de especial interés para el paseo y el senderismo, como el barranco de la Morera, o la Plana de María y las Vales hacia el vértice de La Muela, ricos en diversidad, con endemismos vegetales y especies protegidas como el águila o el búho real.
No entrañan gran dificultad, ya que el desnivel máximo no excede de los 250 metros y, a pie, se recorren en unas tres horas de ida y dos de vuelta. Primavera y otoño son las estaciones más recomendables para recorrer estos enclaves singulares del entorno de Zaragoza.
Además de su riqueza natural y patrimonial, así como la amplia y variada oferta gastronómica, María de Huerva conmemora su pasado en citas obligadas del calendario de eventos, como su Feria Medieval, que este año ha celebrado su XII edición con récord de participación y un completo programa para todos los públicos; la Semana Santa o sus fiestas patronales en el mes de agosto, en honor a San Roque y Nuestra Señora de la Asunción.