Estudiar un máster más allá de los 40: ventajas e inconvenientes

Retomar la formación tras años lejos de las aulas es un reto al que se enfrentan muchas personas decididas a dar un paso más en su carrera.

Terminar los estudios obligatorios, continuar con una carrera universitaria y, finalmente, cerrar el ciclo formativo con un máster es un proceso que, en la mayoría de los casos, suele finalizar entre los 25 y los 30 años. De hecho, según el último estudio de la Fundación CYD sobre la universidad española, en el curso 2020-2021, el 36% del alumnado de máster tenía de 25 a 30 años y el 33%, menos de 25. Pero, ¿qué pasa si se quiere continuar con los estudios más allá de los 40?

En realidad, seguir formándose es un reto que se puede afrontar a cualquier edad. Así, estudiar un máster pasados los 40 es una decisión no tan descabellada que muchos se plantean, en busca de un cambio de vida o de dar un paso más en su carrera. En este proceso de deliberación suelen surgir dudas y los pros y contras vienen a la cabeza.

Las ventajas de hacer un máster casi 20 años después de la tendencia habitual son muchas. Con 40 años se cuenta con una experiencia laboral que aporta seguridad y que permite combinar la teoría con situaciones reales vividas. Además, nadie parte de cero cuando estudia un máster y la media de edad es más alta que en los grados universitarios. Por otro lado, a cierta edad, las prioridades se conocen mejor y se estudia lo que realmente interesa y es importante para el beneficio personal. 

Por otro lado, muchos másteres dan la opción de ser cursados online, lo que puede evitar tener contacto presencial con el resto de alumnos, en caso de que al estudiante no le interese forma parte de ese ámbito. Además, esto ayuda a la conciliación familiar, si se tienen hijos u otras responsabilidades.

En el otro lado de la balanza, los primeros días al retomar los estudios pueden ser duros, ya que el hábito se ha perdido después de tantos años sin leer apuntes o estudiar. Así, habrá que esforzarse en recuperar horarios y técnicas que se tenían olvidados. En este caso y ligado a la conciliación, esto puede resultar más complicado ahora que antes, porque habrá que compaginarlo con el trabajo y las obligaciones personales. En todo caso, nunca es tarde para reinventarse y afrontar nuevos retos. Pese a las dudas iniciales, la experiencia es un grado y con más madurez los problemas se encaran y resuelven de otra manera. 

Según los datos de la Fundación CYD, en el curso 2020-2021 se incrementó un 4,3% el número de estudiantes de máster oficial en España, alcanzando los 247.251 alumnos. El 43,5% de los estudiantes cursan su máster en una universidad privada (19,4% presenciales y 24,2% no presenciales), en la que se observa un crecimiento del 10%.

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