Opinión | El reto silencioso de Aragón: que el crecimiento no se quede en cifras; por Jorge Villarroya

El presidente de la Cámara de Comercio de Zaragoza mira hacia el futuro económico de Aragón con optimismo, pero apela a la responsabilidad.
Jorge Villarroya, presidente de Cámara de Zaragoza. / CÁMARA ZARAGOZA
Jorge Villarroya, presidente de Cámara de Zaragoza. / CÁMARA ZARAGOZA

Aragón llega a 2026 en una posición económica que invita al optimismo, pero también a la responsabilidad. Como empresario y como presidente de la Cámara de Comercio de Zaragoza, observo un escenario en el que se combina crecimiento, atracción de inversiones y una transformación profunda de nuestro modelo productivo. Sin embargo, el verdadero reto no está en las cifras, sino en cómo estas se traducen en oportunidades reales para las empresas que sostienen nuestra economía.

Los indicadores acompañan. Aragón ha mostrado en los últimos años un comportamiento más dinámico que la media nacional, con un peso industrial y logístico que actúa como amortiguador en un contexto internacional incierto.

Según apunta el último informe económico publicado por Ibercaja el pasado mes de diciembre, la economía aragonesa mantiene perspectivas de crecimiento sólidas, tal y como han ido indicando las tendencias de estudios previos, como el informe Económico de Aragón, con avances del PIB que podrían situarse en el entorno del 2%–2,5% en 2025 y 2026, apoyados en la inversión empresarial, la fortaleza exportadora y el consumo interno. A ello se suma una tasa de paro estructuralmente inferior a la media española, reflejo de una mayor capacidad de generación de empleo.

 "Las grandes inversiones solo serán transformadoras si actúan como palanca para las pymes, si abren nuevas cadenas de valor y si permiten mejorar la productividad y la dimensión de nuestras empresas"

Pero sería un error conformarse con una lectura exclusivamente macroeconómica. Aragón vive un ciclo inversor de una magnitud poco habitual, con proyectos ligados a la automoción, la energía y, de forma muy destacada, a los centros de datos. Desde la Fundación Basilio Paraíso se ha analizado el impacto de estas iniciativas, subrayando que su verdadero potencial no reside solo en la inversión directa, sino en su capacidad para generar un ecosistema empresarial en torno al dato, la tecnología y los servicios avanzados que beneficie al conjunto del tejido productivo.

Ese enfoque es clave. Las grandes inversiones solo serán transformadoras si actúan como palanca para las pymes, si abren nuevas cadenas de valor y si permiten mejorar la productividad y la dimensión de nuestras empresas. Aragón no puede permitirse un crecimiento desequilibrado, en el que convivan proyectos de primer nivel con empresas locales que no logran integrarse en ese nuevo modelo económico.

"La demanda de perfiles cualificados crece más rápido que la oferta disponible, lo que obliga a reforzar la formación, la colaboración entre empresas y centros educativos, y la atracción de profesionales"

De cara a 2026, las empresas aragonesas afrontan retos estructurales bien conocidos. El primero es el talento. La demanda de perfiles cualificados crece más rápido que la oferta disponible, lo que obliga a reforzar la formación, la colaboración entre empresas y centros educativos y la atracción de profesionales. A ello se suman desafíos como la productividad, el absentismo laboral y la necesidad de avanzar en procesos de mayor valor añadido, factores todos ellos determinantes para la competitividad.

Debido a este reto, desde la Fundación Basilio Paraíso, que de pende de la Cámara de Zaragoza, seguimos con interés la evolución del mercado laboral en Aragón de los últimos 20 años y estamos trabajando en un “retrato” sobre la tipología de la fuerza de trabajo que existe actualmente en nuestra Comunidad: cuál es su estructura actual y qué perfiles faltan para dar respuesta a la demanda que las inversiones anunciadas exigen, que presentaremos próximamente con el fin de poner luz sobre las necesidades laborales en el Aragón del presente y futuro.

Pero existen otra serie de factores que añaden incertidumbre al desarrollo económico de nuestra comunidad para este 2026. La incertidumbre política. La celebración de elecciones autonómicas en Aragón el próximo 8 de febrero introduce un periodo en el que existe el riesgo de cierta parálisis en la actividad económica y en la toma de decisiones.

"La eventual complejidad para alcanzar acuerdos de legislatura tras los comicios podría prolongar la incertidumbre, algo que nunca es positivo para la inversión ni para la planificación empresarial"

Esta situación puede afectar también al desarrollo de convenios y programas en los que participa la Cámara, cuya administración tutelante es el Gobierno de Aragón. Además, la eventual complejidad para alcanzar acuerdos de legislatura tras los comicios podría prolongar la incertidumbre, algo que nunca es positivo para la inversión ni para la planificación empresarial.

En este contexto de grandes expectativas y de grandes retos, la Cámara de Comercio de Zaragoza cumple este año su 140 aniversario. Ciento cuarenta años de historia en los que la cámara ha sabido adaptarse a los tiempos de bonanza y también a los más difíciles, siempre al servicio de las empresas. Esa capacidad de adaptación es la que nos ha traído hasta aquí y la que nos permitirá seguir siendo una institución útil, comprometida y cercana. Un aniversario que queremos compartir con los aragoneses y, especialmente, con las empresas que dan sentido a nuestra labor.

2026 puede marcar un punto de inflexión para Aragón. Convertir el actual impulso en desarrollo sostenible, empleo de calidad y empresas más fuertes dependerá de que sepamos situar al tejido empresarial en el centro de todas las decisiones. Ese es el reto colectivo que tenemos por delante.

* Este artículo forma parte del Especial Objetivo 2026 que publica HOY ARAGÓN con 50 participantes de diferentes sectores del panorama aragonés. Ver el especial completo aquí.

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