El Cid y un joven trompetista protagonizan una birrioso corrida concurso

Azulito, de La Palmosilla con el que el diestro sevillano cortó una oreja, se lleva el premio al mejor toro del concurso
El Cid y el quinto toro de la tarde, con el que cortó una oreja
El Cid y el quinto toro de la tarde, con el que cortó una oreja

Una misma ubicación y dos escenarios diferentes. Uno en el albero y otro en lo alto de la grada. Cuando El Cid tomó la alternativa, aún le faltaban al trompetista Iván García cuatro años para nacer, pero ambos ofrecieron un espectáculo artístico diferente que amenizó al tendido en una tarde protagonizada por unos toros birriosos en un supuesto corrida concurso.

La tarde estaba siendo para estómagos a prueba de balas, pero El Cid, a sus 50 años, cogió la muleta y dio unas series al quinto toro de la corrida, de La Palmosilla, y demostró el conocimiento que tiene del toreo y su capacidad para conectar con el público. Le bastaron tres tandas de naturales profundos y de calidad exquisita para cortar una oreja y brillar en La Misericordia. Vestido de purísima y oro, como en las grandes tardes, el diestro sevillano consiguió conectar con un toro anovillado que pasó por el peto desapercibido, pero que tenía movilidad y humillaba con cierta clase. Una estocada trasera y tendida a Azulito le valió para sobresalir por encima de sus compañeros de cartel, Antonio Ferrera y Morenito de Aranda.

En cuanto al toreo, fue lo más destacado de la tarde. En lo alto de la grada se encontraba Iván García, de 19 años, y el resto de la orquesta que interpretaba pasodobles durante la corrida. Sonó Nerva, compuesta por Manuel Rojas, y cuando el joven músico tocó el solo de trompeta, la plaza rompió en aplausos y el artista tuvo que salir a saludar con una sonrisa de oreja a oreja.

"Llevo desde los ocho años tocando la trompeta. Es mi pasión", señalaba el músico tras la corrida. No fue el único momento de la tarde para Iván; ya en el sexto toro interpretó otro solo que hizo que los que estaban debajo de él en el tendido giraran la cabeza y dieran la nuca al albero para aplaudir mientras toreaba Morenito de Aranda.

Casi 20 puyazos se dieron en toda la tarde y solo consiguió triunfar el picador Héctor Piña. Protagonizó un momento vibrante en la tarde. Más allá de los medios, situó Morenito de Aranda a Altivo, el sexto, de Salvador Gavira. El varilarguero dio cuatro correctos picotazos y se llevó el aplauso de los espectadores.

Por lo demás, fue una corrida concurso impropia de una plaza como La Misericordia. Los animales de Concha y Sierra, Juan Luis Fraile, Francisco Galache, Peñajara y Salvador Gavira tuvieron un comportamiento similar: flojos, descastados y nobles. La nota más baja de la tarde la dio Peloverde, de Peñajara. A falta de rival, Azulito fue elegido el mejor toro de la tarde.

El de Francisco Galache volvió a corrales tras lesionarse una de sus patas y fue sustituido por Espartero, de Salvador Gavira, que no entró en el concurso.

Antonio Ferrera y su capote verde abrieron la tarde. El diestro sacó lo poco que tenía Tigreso, de Concha y Sierra, y consiguió darle unos naturales con la mano derecha, dando una vuelta al ruedo. Mala suerte tuvo con el cuarto, lo intentó, pero el toro no quería saber nada del matador.

Morenito de Aranda estuvo aceptable con su primero. Consiguió arrancarle de las entrañas unos naturales de mérito a un toro manso que solo buscaba las tablas. Sinsustancia fue la faena al sexto, con muletazos sin temple a media altura a un toro descastado.

Ojalá todos los toreros mostraran la misma pasión por el oficio que Iván García tiene por la música.

Ficha de la corrida concurso

Antonio Ferrera (de blanco y oro): media estocada caída // tres pinchazos y media estocada (vuelta al ruedo y silencio)

El Cid (de purísima y oro): dos pinchazos y descabello tras barrenar // trasera y tendida (silencio y oreja)

Morenito de Aranda (negro y oro): dos pinchazos y descabello // estocada (saludos y vuelta al ruedo)

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