Crónica taurina | Las florituras de Andrades rascan una oreja en una tarde soporífera
"Si llego a saber esto, no vengo", afirmaba una madre a su hija a la salida de La Misericordia. Soporífera tarde en la primera novillada con picadores de la feria. Las florituras del gaditano Miguel Andrades le sirven para cortar una oreja de poco peso en la que los animales de Machamona dieron poco juego a los matadores.
Tres horas duró una novillada insulsa para el recuerdo del aficionado. Con una entrada de un cuarto de plaza del coso zaragozano, los novilleros se fueron sin haber dado prácticamente un muletazo para que los espectadores se fueran con un buen sabor de boca a sus casas.
Andrades, de rosa y oro, recibió a su segundo novillo en la puerta de toriles y posteriormente dio tres largas cambiadas de rodillas y rompieron los olés. El público estaba tan aburrido que a poco que hicieran los novilleros ya se iban a despertar. El diestro gaditano, de casi 30 años, puso los tres pares a Cariñoso. Como los palos que puso en su primer novillo, pasados o apoyándose en uno de los pitones.
Con unos ayudados por alto comenzó la faena al quinto de la tarde. Andrades dio unos muletazos con la izquierda profundos a un novillo que le costaba arrancarse y repetir. Continúo con unas tandas que transmitían poco a un animal flojo y descastado que pasaba por el albero sin malicia alguna. Un revolcón tras una estocada baja le sirvió al matador para cortar una oreja.
En su primero, Andrades, con muletazos sin temple, estuvo algo más vulgar con un novillo noble que se rajó pronto.
El mexicano Bruno Aloi, de lila y oro, estuvo correcto con su primero. Escandaloso de nombre, permitía pocas embestidas, pero el novillero las supo aprovechar y rascar algo. Unos muletazos por bajo con algo de temple fue lo más destacado de la faena a un animal que pasó por el peto casi sin picar. Mal estuvo Aloi con el sexto de la tarde. Sonaron los dos avisos y el mexicano se quitó el animal antes de que se fuera a corrales.
El que tuvo peor suerte con su lote fue el joven Valentín Hoyos, de verde esperanza y oro. El diestro, que venía de Las Ventas, no transmitió nada al tendido. Muletazos iban y venían a media altura sin ninguna gracia y de poca trasmisión.
Los animales de Machamona dieron poco juego. De encaste Santa Coloma, los cinco eran flojos, descastados y nobles, a pesar de que estaban bien presentados. El sexto tuvo que volver a corrales por una dolencia en una de sus patas y fue sustituido por un sobrero de Hermanas Azcona.
Los novilleros tampoco tuvieron su mejor día con la espada: caída, media estocada, perpendicular...pero ninguna en su sitio. También fueron algo cansinos con la duración de la faena, ya que sonaron cuatro avisos en las tres horas.
A las 19.00 horas Regente protagonizó el susto de la tarde. Nada más salir de corrales, el animal, algo despistado, saltó al callejón, pero no se tuvo que lamentar ningún incidente.
Nota de la novillada:
Valentín Hoyos: pinchazo, caída y desprendida (Aviso) y descabello// media estocada trasera y atravesada (saludos y silencio)
Miguel Andrades: pinchazo, bajonazo // baja y atravesada (ovación y oreja)
Bruno Aloi: un cuarto de estocada trasera (aviso)// media estocada perpendicular (dos avisos) descabello (vuelta al ruedo por su cuenta y silencio)