¿Por qué Zaragoza hace una Ofrenda de Frutos a la Virgen del Pilar? Una historia del año 1949

La Ofrenda de Frutos se remonta a 1949 en la ciudad de Zaragoza y tiene una historia poco conocida.

El desfile reafirma su vigencia: es una celebración del campo y del trabajo, un homenaje a la diversidad regional y, sobre todo, una cadena de solidaridad que cada 13 de octubre vuelve a empezar. Con 3.500 oferentes, la edición de 2025 deja un listón histórico y un mensaje inequívoco para el futuro: la tradición se fortalece cuando abre los brazos.

Precisamente, este 2025 se ha abierto a toda la ciudadanía, ha reunido a 3.500 participantes, mil más que el año pasado. El aumento de inscritos se traducirá en más donaciones y mayores reservas para las entidades sociales que colaboran en este acto, que combina identidad, tradición y ayuda a los más vulnerables.

Un rito más antiguo que la Ofrenda de Flores

Aunque la Ofrenda de Flores (1958) es el gesto más conocido de las Fiestas del Pilar, la de Frutos se remonta a 1949. Nació como una expresión de gratitud y generosidad en una ciudad que, desde finales del siglo XIX, crecía industrialmente y recibía a miles de familias llegadas del medio rural.

En plena posguerra —con cartillas de racionamiento aún vigentes hasta 1952—, las primeras Casas Regionales asentadas en Zaragoza promovieron la entrega de alimentos a la Virgen del Pilar con un doble sentido: devoción y auxilio a los más necesitados. El formato que hoy conocemos se consolidó en 1964 y, desde entonces, la participación no ha dejado de crecer.

La edición de este año ha sido, además, una exaltación del folclore: cientos de oferentes han recorrido el centro ataviados con los trajes tradicionales de sus lugares de origen. Se han escuchado músicas y jotas, pero también sones de otras geografías, en un mosaico que evidencia el papel integrador de Zaragoza como capital de acogida.

En las cestas, carros y bandejas, los protagonistas han sido los productos de temporada y de denominación reconocida: Melocotón de Calanda, cerezas de Caspe, espárragos de Gallur o sandías de Alfamén; Repostería tradicional, vinos de diversas denominaciones, hortalizas y frutas de toda España.

Todo lo recogido tiene destino solidario: las toneladas de alimentos se distribuyen entre comedores sociales y entidades asistenciales que atienden a personas y familias en situación de vulnerabilidad.

Apertura “universal” y participación disparada

La decisión municipal de abrir la Ofrenda de Frutos a toda la ciudadanía —más allá de las Casas Regionales— ha impulsado la cifra hasta los 3.500 oferentes. La imagen de columnas multicolores, con estandartes de cada comunidad y cestas repletas, ha devuelto a las calles un acto tan vistoso como emotivo, que consolida su papel como uno de los momentos más identitarios y participativos de las Fiestas del Pilar.

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