Alejandro Eneriz (35), el chef que dejó Martín Berasategui para perseguir su sueño en el Tubo

Tras formarse en templos como Akelarre y trabajar junto a Martín Berasategui, el cocinero aragonés lidera ahora La Uve.
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Alejandro Eneriz (35), el chef que dejó Martín Berasategui para perseguir su sueño en el Tubo

En el Tubo de Zaragoza, un chef de 35 años está escribiendo su propio capítulo culinario. Se llama Alejandro Enériz Alcalde, nació en Zaragoza en 1990 y hoy se ha convertido en uno de los nombres más prometedores de la cocina aragonesa. Su nuevo hogar es La Uve, en la calle Blasón Aragonés, un restaurante donde manda el producto, la honestidad y esa “cocina que no necesita decorarse” que él defiende con convicción.

De la noche a la mañana, la llamada de la cocina

Su camino hacia los fogones no fue el habitual. Tras estudiar Marketing en ESIC, una oportunidad cambió su vida: entrar en La Bal d’Onsera, junto a Josechu Corella y Carmen Arregui. Allí, en un restaurante con estrella Michelin, descubrió su vocación de forma fulminante. Tres meses bastaron para confirmar que su futuro estaba entre cazos y sartenes.

Decidió entonces dar un giro completo. Se marchó a Londres para estudiar en Le Cordon Bleu y, con el diploma en la mano, regresó a La Bal d’Onsera decidido a profesionalizar su talento. Pero sus mentores le animaron a volar más alto.

Un aprendizaje de élite: Akelarre y Berasategui

En 2014 aterrizó en Akelarre, el tres estrellas Michelin de Pedro Subijana. Lo que empezó como un stage se convirtió en una etapa decisiva: pasó por todas las partidas, aprendió de la mano del mítico Félix Echave y, finalmente, fue contratado como jefe de la partida de mariscos. Tres años intensos que le dieron técnica, disciplina y una visión global de la alta cocina.

Después llegaría su vínculo con el universo Martín Berasategui, que consolidaría su formación en una de las sagas culinarias más influyentes del mundo.

Convertirse en padre en 2018 le llevó a buscar una vida más conciliadora. Fue entonces cuando se instaló en Jaca, donde dirigió El Rincón de la Catedral, emprendió junto al chef italiano Luca Chirizzi y descubrió la faceta empresarial de la hostelería. Tanto, que en 2019 decidió estudiar el Máster de Gestión e Innovación de Restaurantes del Basque Culinary Center.

La Uve: el sueño que toma forma en Zaragoza

Hoy Alejandro ha vuelto a casa para liderar La Uve, un restaurante que pone el foco en el producto, en la sencillez bien entendida y en el sabor auténtico. Su carta lo demuestra.

Entre los entrantes destacan la cebolla de Fuentes con romesco, las croquetas de cecina, el carpaccio de picaña madurada, las mollejas a la parrilla, o clásicos reinventados como la escalivada con anchoa del Cantábrico y helado de vinagre. También brillan opciones frescas como el gazpacho verde, el tomate rosa con bonito o una irresistible burrata con caviar de trufa.

En los principales, el protagonismo es absoluto: kokotxas de merluza al pil-pil, bacalao Club Ranero, pulpo a la parrilla, rulo de cordero, magret de pato y, por supuesto, las carnes viejas de altísima calidad, como el chuletón Klandestina o la chuleta de vaca de selección especial.

Una cocina sincera que conquista

Las reseñas lo confirman: quienes prueban La Uve salen convencidos. “El mejor restaurante de Zaragoza”, afirma un cliente. Otro destaca que probablemente han sido “las mejores carnes” que ha probado nunca. La palabra que más se repite: producto. Porque Alejandro no es un cocinero de artificios, sino de sabor.

Y los comensales valoran, además, la cercanía del servicio y la experiencia de “comer, disfrutar y aprender”.

Con una trayectoria que ha pasado por la élite gastronómica y con los pies firmes en su tierra, Alejandro Enériz ha logrado algo muy difícil: unir técnica, sensibilidad y autenticidad en un entorno donde cada día miles de personas buscan sorprenderse.