El bar de Zaragoza donde cocinan como tu abuela y es lo más castizo que hay

En su carta destacan platos tradicionales que rara vez se ven ya en los menús de los bares modernos.

En tiempos en los que la comida rápida y los platos precocinados ganan terreno, el bar Amblas, ubicado en el número 2 de la calle Caspe, en pleno barrio de Delicias, se mantiene firme como un baluarte de la cocina casera tradicional. Desde su apertura en 1965, este establecimiento familiar ha sido punto de encuentro para quienes buscan sabores auténticos y el trato cercano de toda la vida.

Fundado por Andrés Blasco, el Amblas nació como una casa de comidas donde lo importante no era la rapidez, sino la calidad del producto y el cariño en la elaboración. Hoy, casi seis décadas después, sigue en manos de su hija, Ana Blasco, que ha heredado la receta de la paciencia y el respeto por la cocina de antaño.

Callos, ternasco y carrilleras a fuego lento

En su carta destacan platos tradicionales que rara vez se ven ya en los menús de los bares modernos. Las manitas de ternasco y los callos encabezan la lista de los más pedidos, aunque quienes los conocen bien saben que las carrilleras son otro de sus grandes tesoros: tres horas de cocción lenta para lograr una textura tierna y un sabor inconfundible.

Los boquerones y anchoas en salmuera, elaborados en el propio local, son otro de los reclamos de quienes buscan autenticidad, al igual que unas patatas bravas que rinden homenaje a la cocina sencilla y bien hecha: “Las pelo una a una, a mano, y luego las sirvo con una buena salsa, como debe ser”, afirma Ana Blasco.

Entre los platos más emblemáticos de la historia del Amblas también se encuentra la cabeza de ternasco asada, una receta que ahora solo cocinan por encargo, pero que fue todo un icono en las primeras décadas del local.

Un vermú con historia... y con anécdota política

Más allá de su cocina, si hay algo que define al bar Amblas es su vermú casero, todo un emblema del barrio. Se elabora de forma artesanal y reposado durante cinco meses en barricas de roble americano de 1897 que todavía conservan en el almacén. Las pipas, con una capacidad total de 300 litros, forman parte del alma del bar, como también lo hace el antiguo sifón de vidrio, con varias décadas a sus espaldas, con el que aún hoy se acompaña la bebida.

Este vermú, que ha pasado de generación en generación, ya forma parte del ADN del barrio. No es raro ver la barra llena los fines de semana con vecinos de toda la vida y nuevas generaciones que buscan reencontrarse con lo genuino. El bar también ha recibido alguna visita inesperada, como la del líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, que se dejó ver por el local durante la campaña electoral de las elecciones generales de julio de 2023.

Un refugio de autenticidad

En una ciudad que cambia rápido y en un sector que tiende a la estandarización, el bar Amblas resiste como refugio de autenticidad gastronómica y emocional. Sus platos recuerdan a la cocina de la abuela, y su vermú, al aperitivo de toda la vida. “Aquí se cocina con lo que se tiene, pero siempre con cuidado y tiempo. Eso no se puede perder”, dice Ana con orgullo.

Más que un bar, el Amblas es una pieza viva del barrio de Delicias. Un lugar donde los sabores de siempre siguen teniendo sitio y donde la historia se cuela, poco a poco, en cada plato y en cada copa.

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