El bar de este pueblo de Zaragoza que borda las gambas rebozadas: riquísimas
En este bar de Calatayud, las gambas rebozadas en gabardina se han convertido en una tradición que atrae a locales y turistas, especialmente durante las Fiestas de San Roque, donde la fritura es la estrella.
En el corazón de Calatayud, un pintoresco municipio aragonés alejado de la costa, se encuentra un bar que ha logrado convertir una receta tradicional en toda una referencia gastronómica. En el Bar Tizón, las gambas rebozadas en gabardina son las auténticas protagonistas. Aunque la playa más cercana está a casi 250 kilómetros, la receta ha conquistado a los habitantes de la ciudad y ha convertido este establecimiento en un punto de peregrinaje para los amantes de la buena gastronomía.
FESTIVAL DE GAMBAS EN LAS FIESTAS DE SAN ROQUE
Durante las Fiestas de San Roque, el Bar Tizón se convierte en el epicentro de la ciudad. Durante esos cuatro días, su cocina se dedica por completo a la preparación de gambas rebozadas. “Se venden casi 400 kilos en cuatro días”, asegura Dana Tobias, la propietaria del establecimiento. El proceso es sencillo pero efectivo: fritura al momento, rebozado ligero y, sobre todo, una gamba (en realidad, langostino) jugosa. Este es el secreto de su éxito, una receta sencilla que hace que tanto los locales como los turistas se den cita en el bar cada vez que llega el calor de agosto.
Lo curioso es que, aunque las gambas rebozadas son el plato estrella, el bar tiene una barra variada, con tapas y pinchos de todo tipo. Sin embargo, durante estas fiestas, las gambas acaparan toda la atención. Y no solo los locales disfrutan de esta delicia: según explica Tobias, gente de Zaragoza, Madrid e incluso Barcelona se acercan a Calatayud para saborear la especialidad del bar.
UN BAR DE TAPAS CON TOQUE TRADICIONAL Y MODERNO
El Bar Tizón no es solo famoso por sus gambas. Este bar de toda la vida también destaca por su cocina hecha al momento. Desde jamón batido, hasta palitos de cangrejo, pasando por croquetas o rulo de queso de cabra, todo se cocina a demanda. “Nosotros hacemos todo en el momento”, explica Dana Tobias, lo que le da un toque único a cada tapa que sale de la cocina.
Además de las gambas gabardina, el bar tiene otras tapas muy queridas por los bilbilitanos, como las patatas bravas, preparadas al estilo del noreste peninsular, con una salsa brava casera que, aunque suave, acompaña perfectamente la patata bien frita. Pero la creatividad no falta en el Bar Tizón, donde durante la Ruta de la Tortilla, Tobias ofreció una curiosa croqueta de tortilla de patatas con torreznos y queso, un toque innovador que sorprendió a los comensales.
UN IMPRESCINDIBLE DE CALATAYUD
Si visitas Calatayud, el Bar Tizón es una parada obligatoria. Entre su ambiente tradicional, su cocina a demanda y, sobre todo, sus gambas rebozadas en gabardina, este local es un claro ejemplo de la gastronomía aragonesa que se reinventa con cada bocado.

