Fito (Siloé), se queda 'de propio' en este restaurante de Zaragoza tras su actuación en Pilares
Zaragoza sigue siendo uno de los epicentros musicales de las Fiestas del Pilar, y también un lugar donde los artistas descubren rincones que les conquistan. Fito Robles, vocalista de Siloé, decidió quedarse "de propio" en la ciudad tras su aclamado concierto en Espacio Zity, donde compartió escenario con en una noche vibrante que unió pop electrónico, emoción y energía.
Después del directo, el músico vallisoletano y el DJ Dani Dellio aprovecharon para conocer uno de los restaurantes más comentados del momento: Rústicco, ubicado en la calle Santiago, 23, en pleno corazón del Casco Antiguo. Desde sus redes sociales, el restaurante compartió imágenes de la velada, disfrutando de la gastronomía local y del ambiente cálido del establecimiento.
De Valladolid a Zaragoza: la conexión de Siloé
El grupo Siloé, ha logrado consolidarse como una de las bandas más destacadas del panorama nacional gracias a discos como Metrópolis o Santa Trinidad y ha sabido conquistar tanto al público indie como al mainstream con temas como “Levita y ven” o “La verdad”.
Su paso por Espacio Zity fue una de las actuaciones más esperadas de los Pilares, con un concierto que agotó todas sus entradas.
Un descubrimiento gastronómico: las brasas de Rústicco
La noche zaragozana terminó frente al fuego. Rústicco, con una valoración de 4,9 estrellas en Google, se ha convertido en una parada obligatoria para quienes buscan una experiencia culinaria diferente, basada en la brasa como elemento central. “En Rústicco, la cocina es un arte que se transmite a través del fuego”, expresan desde el restaurante, que forma parte del Grupo Vaquer y cuenta con el chef Rubén Martín al frente de los fogones.
Su carta combina productos aragoneses e innovación con platos que rinden culto a las brasas: desde la paletilla de cordero lechal (29€) o las costillicas de Ternasco de Aragón (22€), hasta propuestas más ligeras como la alcachofa a la brasa con parmentier de patata y crema de jamón (5€) o el bikini de cecina y queso (9 ).
Los entrantes, como la gilda casera con tomate seco de Caspe o la pavía de bacalao con mahonesa de pimiento al vermut, son perfectos para comenzar. Y para los más golosos, la torrija terminada a la brasa o el helado de queso con nueces garrapiñadas y miel son un cierre irresistible.
El restaurante, decorado con un estilo que mezcla lo tradicional y lo contemporáneo, ofrece un ambiente cálido y elegante ideal tanto para cenas íntimas como para encuentros entre amigos. Su localización —a pocos pasos del Pilar y de los principales escenarios festivos— lo convierte además en un punto de encuentro habitual para artistas y visitantes durante las Fiestas del Pilar.

