La gente va 'de propio' a este pequeño pueblo de Zaragoza para comer: parada obligada
En lo alto de un pequeño pueblo zaragozano, hay un restaurante que se ha convertido en destino por sí mismo: platos sorprendentes, raíces aragonesas y un menú que justifica el viaje.
En la comarca zaragozana de las Cinco Villas, un pequeño municipio de apenas 150 habitantes se ha convertido en un inesperado destino gastronómico. Biel, escondido entre montañas y bosques, acoge desde hace unos años uno de los restaurantes más sorprendentes y valorados de Aragón: El Caserío.
Reabierto en octubre de 2022, el establecimiento está dirigido por los hermanos Luis Miguel y María Isabel Romeo, quienes han sabido transformar la cocina tradicional aragonesa en una propuesta creativa e innovadora, sin perder el vínculo con las raíces locales. Su menú degustación, de 40 euros, ha llamado la atención tanto del público como de la crítica especializada, siendo reconocido con un Solete de la Guía Repsol y finalista en los Premios Horeca 2024.
COCINA DE AUTOR CON ADN ARAGONÉS
El Caserío no solo sirve platos, sino historias culinarias elaboradas a partir de productos del entorno y recetas reinterpretadas con maestría. Entre las propuestas del menú degustación destacan elaboraciones como la trenza de Almudévar rellena de Ternasco de Aragón en cochinita pibil con azafrán del Jiloca, o el calamar relleno de carne de corzo desmechada al estilo coreano. También ofrecen joyas como el huevo Valdelobos de Biota a baja temperatura en salsa de rebollones o las albóndigas de jabalí con chocolate y foie acompañadas de parmentier de mantequilla tostada. Todo ello se sirve en un comedor de estética rústica en la calle Mayor de Biel, que mantiene el encanto de lo auténtico y la calidez del trato familiar.
UN RESTAURANTE QUE JUSTIFICA EL VIAJE
El éxito del Caserío ha sido tal que muchos clientes acuden expresamente al pueblo con el único objetivo de sentarse a su mesa. Desde Zaragoza, el trayecto no supera la hora y media en coche, y quienes lo recorren coinciden en que la experiencia merece el desplazamiento.
Además de la propuesta gastronómica, el restaurante ofrece la posibilidad de llevarse el sabor de la experiencia a casa, con cajas de productos artesanos seleccionados por los propietarios.
COMPROMISO CON EL TERRITORIO
Los Romeo han apostado por trabajar con productores locales y rescatar ingredientes tradicionales de la zona, lo que no solo eleva la calidad de los platos, sino que contribuye a dinamizar la economía del medio rural. Platos como las judías blancas de Biel estofadas o la cebolla de Fuentes de Ebro a la brasa dan buena muestra de ese compromiso con el entorno.
El Caserío de Biel no es solo un restaurante, es el ejemplo de cómo la pasión, el talento y el arraigo pueden convertir un pequeño pueblo en un gran destino. Una parada obligatoria para cualquier amante de la buena mesa que quiera descubrir, de propio, por qué Biel se ha ganado un lugar en el mapa gastronómico de Aragón.

