El pub de Zaragoza que no ejerce de pub y tiene los mejores bocatas: "Es todo diferente"
En Zaragoza hay un local que se llama pub, pero al cruzar la puerta uno se da cuenta rápido de que las etiquetas se quedan cortas. Se llama Pub Dirham y, aunque su nombre sugiere barra, copas y noche larga, la realidad va por otro lado: es, sobre todo, un templo del bocadillo bien hecho, de esos que se quedan grabados en la memoria… y en la lista de sitios a los que siempre se vuelve.
Nada más entrar, lo primero que sorprende es el ambiente. Lejos del ruido propio de un pub, el Dirham presenta un espacio pequeño, acogedor y con aire de casa de comidas, donde el protagonismo no lo tienen las pantallas ni la música alta, sino las conversaciones tranquilas y el ir y venir de bocatas humeantes.
Bocadillos que no se parecen a nada
Aquí no hay baguettes rellenas al azar. Los clientes lo repiten una y otra vez: “los bocadillos son muy diferentes”. Y lo son tanto por la combinación de ingredientes como por el cuidado en cada preparación.
Uno de los más celebrados es el bocadillo Dirham, la seña de identidad de la casa. A su lado, otro clásico que sorprende a quien lo prueba por primera vez: el de pavo al curry con plátano, una mezcla que sobre el papel desconcierta, pero en la boca encaja a la perfección.
La carta ofrece variedad suficiente como para que cada visita sea distinta, pero con un denominador común: es difícil salir sin pensar en cuándo será la próxima.
Quien no quiera sentarse a cenar puede optar por otra fórmula muy zaragozana: pedir para llevar. El Dirham también ofrece esa opción, ideal para quienes quieren disfrutar de sus bocatas en casa o improvisar una cena distinta cualquier día de la semana.
Mucho más que bocatas: tartas y trato cercano
El Dirham no se queda solo en el pan. Entre los comentarios que más se repiten, sobresale una mención especial: sus tartas de queso, que muchos califican directamente de “buenísimas”. Son el remate perfecto para una cena a base de bocadillos y la guinda de una experiencia que mezcla sencillez y mimo por el producto.
El trato del personal es otro de los puntos fuertes del local. Los clientes hablan de un servicio “excelente”, “muy bueno”, siempre atento, lo que refuerza esa sensación de estar en un lugar de confianza, de esos que se recomiendan sin dudar a amigos y familia.
Un clásico con una única pega
Para muchos zaragozanos, el Pub Dirham es ya un clásico de la ciudad. Un sitio “de siempre” donde los bocadillos “son una maravilla” y del que, como cuentan algunos habituales, uno se va “con ganas de repetir”.
¿La única pega que suelen señalar? Que no se puede pagar con tarjeta. Un detalle que sorprende en plena era del pago contactless, pero que no impide que el local siga lleno de fieles.
En una ciudad con tanta oferta gastronómica, el Dirham se ha ganado su sitio con una receta sencilla pero infalible: bocatas diferentes, ambiente agradable y un servicio que hace que todo sea, efectivamente, distinto. Un pub que no ejerce de pub… y quizá por eso funciona tan bien.


