Ni 7 Golpes ni Bar London: las mejores bravas están en el código postal 50.005
En Zaragoza hablar de patatas bravas no es hablar de una tapa cualquiera. Es casi una religión. Cada grupo de amigos tiene su bar de referencia, cada cuadrilla defiende su salsa como si le fuera la vida en ello y cada barrio presume de su ración “infalible”.
Durante años, nombres como 7 Golpes o Bar London han sonado siempre en cualquier conversación sobre las mejores bravas de la ciudad. Y no es para menos: están siempre en el ranking de las mejores de la ciudad. Pero si hay un lugar que se ha ganado el título por insistencia, tradición y devoción popular, está en el código postal 50.005.
Ese lugar es el Bar Montesol, en la calle Franco y López, a un paso del campus universitario de San Francisco. Un bar de los de toda la vida que, desde 1973, lleva sirviendo una de las bravas más míticas de Zaragoza. Para muchos, no hay discusión posible: las auténticas reinas están aquí.
El secreto del Montesol
La ración llega a la mesa sin florituras, pero con una promesa clara: no vas a dejar nada en el plato. Las patatas, cortadas en trozos generosos, salen bien doradas por fuera y tiernas por dentro. Ni blandas ni secas. En el punto justo para soportar el verdadero protagonista de la casa: la salsa.
El Montesol apuesta por una base cercana al alioli, cremosa y envolvente, coronada con un toque picante que no abrasa, pero se nota. No es una brava “para valientes”, sino una salsa pensada para disfrutar tanto del sabor como del leve ardor final. Pan obligatorio al lado… porque aquí no se desperdicia ni una gota.
El ambiente acompaña. Barra de barrio, mesas sencillas, camareros que llevan años viendo pasar generaciones de estudiantes y parroquianos del barrio de Delicias y alrededores. No hace falta carta sofisticada: todo el mundo sabe a lo que viene.
7 Golpes, London… y el factor nostalgia
Sería injusto negar el tirón de otros clásicos como 7 Golpes, en pleno Tubo, o el Bar London, otro de los templos braveros para universitarios. Ambos forman parte del mapa sentimental de la ciudad y están en cualquier lista de imprescindibles. Pero lo del Montesol juega en otra liga: más de medio siglo sirviendo la misma tapa, en el mismo sitio y con el mismo espíritu.
Para muchos zaragozanos, probar sus bravas fue casi un rito de paso en la etapa universitaria. Y hoy, décadas después, siguen volviendo al 50.005 a repetir la escena.
En una ciudad con tanta competencia bravera, coronar a una sola es casi una provocación. Pero si hay un lugar donde se mezclan historia, sabor y fidelidad, está claro: ni 7 Golpes ni London. Las bravas que mandan en Zaragoza se sirven, desde hace décadas, en el Bar Montesol.


