¿Quién hay detrás de Bodegas Frontonio? Los dueños del vino aragonés que ha alcanzado los 99 puntos Parker
En el corazón de Alpartir, entre barrancos pedregosos, laderas imposibles y un paisaje que invita al silencio, se esconde una de las historias más luminosas del vino español contemporáneo.
Bodegas Frontonio, un proyecto nacido desde la humildad —literalmente, en el garaje de unos padres orgullosos— se ha convertido en una referencia internacional. Y lo ha hecho sin artificios, sin grandes campañas de marketing, simplemente defendiendo una manera de entender el vino: honesta, artesanal y profundamente vinculada a la tierra.
Hoy, el reconocimiento es rotundo. El Jardín de las Iguales Garnacha 2023 acaba de recibir 99 puntos en The Wine Advocate, la célebre guía fundada por Robert Parker. Una puntuación extraordinaria que sitúa esta garnacha aragonesa en la élite mundial y que premia más de una década de trabajo silencioso, apasionado y obstinado.
Los tres nombres que han revolucionado Valdejalón
Detrás de Frontonio hay tres socios cuyo vínculo trasciende lo profesional: Fernando Mora, Master of Wine, soñador inquieto que un día dejó la ingeniería para perderse entre viñedos; y Mario López, enólogo de Bodegas Borsao, con una sensibilidad técnica que sostiene la precisión del proyecto.
Son una pareja joven, diversa y unida por una certeza: en las montañas de Valdejalón se escondía un tesoro vitícola que merecía volver a respirar.
Mora define su vida con una mezcla de humor y verdad: “Paso más horas entre viñas que en casa. Aprendo cada día. Me emociona abrir botellas con amigos. Y soy, sobre todo, un impaciente incurable”. Ese ímpetu es, quizá, la esencia de Frontonio: una bodega que avanza con la determinación de quien sabe que el paisaje es su mayor aliado.
El alma del proyecto está en los viñedos, muchos de ellos centenarios, plantados en vaso y sin riego, entre los 450 y los 1.030 metros de altitud. Son tierras duras, secas, pobres en materia orgánica, pero maravillosas para expresar pureza y tensión. Aquí conviven pizarras del Precámbrico, calizas del Triásico, areniscas, margas… un mosaico geológico que exige sensibilidad y conocimiento.
La filosofía es clara: agricultura ecológica, mirada biodinámica y una viticultura paciente. Nada se improvisa. Todo responde a una observación minuciosa del suelo y del clima. La influencia continental marca carácter, el cierzo afila la frescura y un susurro mediterráneo, apenas perceptible, aporta equilibrio.
Cuevas centenarias y vinos que conservan el espíritu de la montaña
La bodega trabaja en un entorno singular: antiguas cuevas excavadas que hoy funcionan como espacios naturales de crianza. Allí las temperaturas son constantes, la humedad perfecta y el silencio casi espiritual. Cada vino se vinifica por parcela, por suelo, por orientación. El objetivo es lograr botellas que no solo emocionen, sino que cuenten exactamente de dónde vienen.
Garnacha, macabeo, cariñena, garnacha blanca y variedades casi olvidadas componen un patrimonio vegetal que Frontonio ha rescatado cepa a cepa. El resultado es una colección de vinos finos, precisos, con menor graduación y una frescura sorprendente para un territorio de clima tan extremo.
El elogio que ha recorrido el mundo
El crítico Luis Gutiérrez, responsable de la sección española en The Wine Advocate, ha escrito una de las descripciones más bellas jamás dedicadas a un vino aragonés. Del Jardín de las Iguales 2023 destaca su perfume “lleno de flores silvestres, especias, hierbas aromáticas y fruta roja fresca”, su elegancia “de Vosne-Romanée del sur” y su carácter “largo, complejo y equilibrado”.
Lo define como “tensión, energía, ligereza con estructura: mano de hierro en guante de terciopelo”. Y remata: “Es la mejor añada hasta la fecha. Bravo”.
Lo que empezó como un sueño de tres amigos en Valdejalón se ha transformado en un movimiento que honra a la tierra aragonesa. Bodegas Frontonio gestiona ya más de 25 hectáreas en secano, repartidas en Alpartir, Épila, Tobed, Inojés, Santa Cruz de Grío y Morata. Pero, pese al crecimiento, la esencia sigue intacta: respeto absoluto al viñedo, mínima intervención y una devoción casi poética por el origen.
Aragón puede presumir de tener uno de los vinos más valorados del planeta. Y detrás de ese logro hay tres nombres, un territorio que resiste y una forma de trabajar que recuerda que el vino, cuando es auténtico, nace mucho antes de llegar a la copa.


