No está en Castilla-La Mancha: el queso que enamoró a Don Quijote está en Teruel

Cervantes nombra el queso de este pequeño pueblo del Maestrazgo en la segunda parte de su novela, en el año 1615.
Panorámica de Tronchón, en el Maestrazgo de Teruel. / Turismo Maestrazgo
Panorámica de Tronchón, en el Maestrazgo de Teruel. / Turismo Maestrazgo

Aragón es una tierra de contrastes, de paisajes que cautivan y de una historia que ha dejado su huella en la cultura y la gastronomía. Uno de sus pueblos consiguió conquistar por el paladar al mismísimo Don Quijote de la Mancha. Y ya es mérito ganarse a un manchego con un queso aragonés

Lo que cautivó al hidalgo fue el queso de Tronchón, una pequeña localidad turolense, ubicada en el Maestrazgo, cuyos quesos triunfan. Y lo hacen desde hace siglos. Su fama se remonta al siglo XVII, cuando el queso de Tronchón aparece en la segunda parte de Don Quijote de la Mancha (1615). La mención de Cervantes lo convirtió en un referente gastronómico y hoy sigue siendo una joya culinaria del Maestrazgo turolense.

Para conocer más sobre su producción, es imprescindible visitar el Centro de Interpretación del Queso de Tronchón, donde se explican los secretos de su elaboración.

TRONCHÓN Y SU LEGADO

Ubicado en la comarca del Maestrazgo, a más de 1.000 metros de altitud, Tronchón ha sido testigo de importantes acontecimientos históricos. Reconquistado por Alfonso II y vinculado a la orden del Temple, formó parte de la “Bailía de Cantavieja”, junto a otras localidades de la zona. Pasear por sus calles es sumergirse en la historia, con vestigios que nos transportan a épocas de esplendor medieval.

Más allá de su famoso queso, Tronchón ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico, y su patrimonio arquitectónico lo demuestra. La iglesia de Santa María Magdalena, con su impresionante torre de sillería, es uno de sus mayores atractivos. A su lado, el ayuntamiento del siglo XVI y la lonja de cuatro arcos dan fe de la riqueza histórica de la villa.

 

Otros puntos de interés incluyen la antigua cárcel, parcialmente excavada en la roca, y el Portal del Val, una de las antiguas salidas del pueblo del siglo XVIII. También se pueden admirar casonas señoriales como la de los Marqueses de Valdeolivo o la Casa Rectoral, además de los portales de San Miguel y Santa Bárbara.

Rodeado de masías y parajes naturales, Tronchón es un destino ideal para los amantes del turismo rural. Lugares como la ermita del Tremedal, de planta circular, y la fuente de sillería con su lavadero, añaden encanto a este rincón turolense.

CÓMO LLEGAR A TRONCHÓN

Para quienes deseen disfrutar de la cocina local, el restaurante Casa Matilde es una excelente opción. Y para visitar este enclave, desde Teruel se accede en un trayecto de casi dos horas en coche por la A-226, mientras que desde Zaragoza el recorrido es de unas dos horas y media por la N-232.

Tronchón es mucho más que un pequeño pueblo de Teruel: es historia, cultura y un referente gastronómico que sigue conquistando paladares siglos después de que Cervantes lo mencionara en su obra maestra.

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