El acogedor pueblo de Huesca con un olivo milenario de 13 metros de ancho y 8 de alto

En el Somontano de Barbastro, este pueblo protege un legendario olivo de más de siete siglos que sorprende por su tamaño, historia y cuidado excepcional.
Olivera del Nadal, Colungo ./ Gobierno de Aragón
Olivera del Nadal, Colungo ./ Gobierno de Aragón

A tan solo 500 metros de la entrada a Colungo, por la carretera A‑2205 desde Barbastro, se encuentra en el paraje de La Demba de Nadal la imponente Olivera de Nadal, también conocida como Royera Nadal. Una señal en la carretera sirve de guía para acceder, subiendo por un bancal junto a un campo de almendros, hasta este olivo milenario que sobresale por su belleza y tamaño excepcional.

Este ejemplar de Olea europaea mide unos 13,65 metros de perímetro en la base del tronco y alcanza los 8,5 metros de altura, con una copa de diámetro similar. Aunque su edad exacta no se conoce, los expertos lo consideran un olivo casi milenario, una rareza que lo convierte en uno de los árboles más emblemáticos del Alto Aragón.

A diferencia de otros olivos, este árbol no pertenece a ninguna variedad habitual de la zona. Su fruto —una oliva de tono rojizo al madurar— le ha dado el nombre popular de Royera Nadal.

PROTECCIÓN, RECONOCIMIENTOS Y CUIDADOS

Declarado Árbol Singular de Aragón, la Olivera de Nadal figura en el Catálogo de Árboles y Arboledas Singulares y goza de una protección especial. En 2017, recibió una mención especial como Mejor Olivo Monumental de España, en reconocimiento a su monumentalidad y al compromiso de sus propietarios con la conservación del árbol.

Entre las medidas adoptadas para su cuidado destacan la instalación de dos pararrayos y la construcción de un pequeño muro de piedra que protege su base. Estas actuaciones están pensadas para preservar su salud frente a tormentas, rayos y la erosión del terreno.

UN TESORO RURAL ENTRE HISTORIA Y NATURALEZA

Colungo, localidad situada en la cuenca del río Vero y dentro del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, ofrece al visitante un entorno natural de gran valor. A esta riqueza paisajística se suman elementos históricos como puentes antiguos, casas solariegas del siglo XVI al XVIII y un casco urbano tradicional que conserva el encanto rural de antaño.

Vecinos del pueblo recuerdan que la Olivera ya era un símbolo local hace más de un siglo. En 1944, tras una gran nevada, se llegaron a recoger más de 300 kilos de aceitunas del árbol, una muestra de su vitalidad incluso en condiciones extremas.

Aunque el olivo se encuentra en una finca privada, es posible visitarlo con respeto y responsabilidad. Basta con seguir la señalización y caminar unos minutos para encontrarse con este coloso vegetal, una joya de la naturaleza que ha resistido siglos de historia, cambios agrícolas y climáticos.

Comentarios