La nueva autovía A-22 que une Huesca con Siétamo tendrá radares: así serán
La apertura del último tramo de la autovía A-22 entre Huesca y Siétamo vendrá acompañada de un refuerzo en la vigilancia de la velocidad. El Ministerio de Transportes ha recolocado en el nuevo trazado dos de los radares que históricamente más denuncias acumularon en la antigua N-240, uno de ellos el de Estrecho Quinto, que llegó a registrar más de 33.800 sanciones en un año y que en varias ocasiones se situó entre los diez más activos de España.
Hace apenas unos días, operarios de Carreteras desmontaron el radar ubicado en la entrada de Tierz, en la N-240, para trasladarlo a la nueva autovía. El dispositivo apenas se ha movido unos metros, pero ahora controlará la velocidad en el carril de la A-22 en sentido Barbastro. La misma operación se ha realizado en Estrecho Quinto, donde el conocido cinemómetro ha sido instalado en uno de los accesos al nuevo vial.
Un radar con récord de sanciones
El radar de Estrecho Quinto alcanzó cifras de recaudación históricas. En 2016 fue el tercer cinemómetro con más denuncias de España y en 2018 ocupó el cuarto puesto. En algunos ejercicios llegó a superar los 1,2 millones de euros en sanciones. Incluso en 2022, cuando las obras de la autovía ya habían reducido su actividad, sumó más de 5.000 denuncias antes de quedar fuera de servicio.
La jefa provincial de Tráfico, Margarita Padial, ya adelantó hace tres años que se estudiaría su recolocación en función de la evolución del trazado. Ahora, su reactivación busca mantener la función original: reducir la siniestralidad en un tramo históricamente conflictivo, especialmente en la zona próxima al castillo de Montearagón.
Una autovía con retrasos y sobrecoste
El tramo de 12,8 kilómetros entre Huesca y Siétamo acumula más de cuatro años de retraso respecto al calendario inicial. Las obras comenzaron en 2018 y, aunque la última previsión hablaba de una apertura en el primer semestre de 2025, la realidad es que los trabajos se prolongan. A finales de agosto aún se advertía a los conductores de desvíos provisionales, y a día de hoy la fecha de inauguración sigue sin concretarse.
La inversión final se ha elevado a 61,5 millones de euros, frente a los 46 millones presupuestados inicialmente. El trazado incluye enlaces en Loporzano y Montearagón, además de un tramo completamente nuevo y el desdoblamiento parcial de la ronda norte de Huesca.
Señales instaladas, obras aún en marcha
Quienes circulan por la zona pueden comprobar que parte de la señalización ya está colocada, incluidos los carteles que avisan de la presencia de radares. Sin embargo, el firme definitivo todavía no se ha completado y la maquinaria sigue trabajando tanto en la propia autovía como en sus accesos.
Con la recolocación de los radares, la DGT refuerza la vigilancia en un corredor que, pese a los avances en infraestructuras, mantiene la necesidad de controlar la velocidad para reducir accidentes. La autovía A-22 está llamada a mejorar la conexión entre Huesca y Lérida, pero su estreno seguirá bajo la atenta mirada de los cinemómetros.

