Las torres de roca de 350 metros en Huesca y la increíble leyenda del caballero volador
En el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, a tan solo 20 kilómetros al norte de la ciudad de Huesca, se encuentra uno de los lugares más espectaculares y simbólicos del prepirineo aragonés: el Salto de Roldán. Se trata de un impresionante conjunto geológico formado por dos moles rocosas que emergen verticales más de 350 metros sobre el cauce del río Flumen.
Estas dos formaciones, conocidas como Peña San Miguel y Peña Amán, parecen dos torres naturales separadas por un estrecho abismo. Desde su cima, la panorámica se extiende hasta la Hoya de Huesca y los valles del sur del Pirineo. Su imponente silueta ha servido como punto de orientación durante siglos, pero también como escenario para una de las leyendas más fascinantes del imaginario medieval aragonés.
LA HAZAÑA IMPOSIBLE DE ROLDÁN
La leyenda cuenta que, durante la retirada de las tropas de Carlomagno tras un intento fallido de tomar Zaragoza en el siglo VIII, el valeroso caballero Roldán, sobrino del emperador, se quedó rezagado en su lucha contra el ejército musulmán. En su huida desesperada, llegó a lo alto de la Peña Amán, donde quedó acorralado al borde del precipicio, sin salida posible.
En un último acto de valentía, espoleó a su caballo y se lanzó al vacío, cruzando de un salto el abismo que lo separaba de la Peña San Miguel. El salto fue tan asombroso que, según la leyenda, el animal dejó marcadas sus huellas en la piedra al aterrizar. Sin embargo, la hazaña fue demasiado para el corcel, que murió al instante, dejando a Roldán solo para continuar su camino a pie.
La leyenda no termina ahí. Se dice que, antes de morir en el Pirineo, el caballero arrojó su espada Durendal con tal fuerza que partió la roca, dando origen a una de las formaciones naturales más famosas del Pirineo: la Brecha de Rolando, visible hoy en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
CÓMO VISITAR EL SALTO DE ROLDÁN
Hoy en día, el Salto de Roldán es uno de los destinos más visitados por excursionistas, amantes de la naturaleza y buscadores de leyendas. Se puede llegar en coche desde Huesca hasta un aparcamiento cercano al mirador. Desde allí parte una ruta de senderismo de aproximadamente 40 minutos de duración que lleva hasta lo alto de la Peña de San Miguel.
El ascenso, aunque moderado en su primera parte, presenta un tramo final más técnico, con escaleras metálicas y pasamanos que facilitan el acceso a la cima. Allí, además de vistas espectaculares, se pueden visitar los restos de una ermita románica y un antiguo castillo, huellas de la importancia estratégica y espiritual del lugar en épocas pasadas.
Desde lo alto, entre el silencio del viento y las rapaces que sobrevuelan el cañón, no cuesta imaginar la silueta de Roldán y su caballo desafiando lo imposible. Realidad o mito, el Salto de Roldán sigue siendo uno de los lugares más evocadores de la provincia de Huesca. Una historia que une geología, historia y fantasía… a más de 350 metros de altura.

