2025 fue el tercer año más cálido de la serie histórica en España, con Aragón entre los más afectados
El año 2025 ha sido el tercer más cálido en España desde que arrancó la serie histórica en 1961, según el balance climático que acaba de publicar la AEMET. La temperatura media en la Península se situó en 15 °C, 1,1 grados por encima del promedio del periodo 1991-2020, con Aragón entre las zonas que vivieron un comportamiento extremadamente cálido y episodios térmicos muy marcados.
Los datos del avance anual de la Agencia Estatal de Meteorología, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, dibujan un escenario que ya no sorprende a quienes siguen la evolución del clima en España. Los cuatro últimos años han sido los cuatro más cálidos de toda la serie. Y los once años más cálidos registrados pertenecen, sin excepción, al siglo XXI. Una tendencia que se consolida ejercicio tras ejercicio.
Aragón, en el grupo de territorios extremadamente cálidos
El mapa térmico publicado por la AEMET sitúa a buena parte del norte peninsular, con Aragón incluido, entre las zonas con un carácter extremadamente cálido durante 2025. Las anomalías térmicas se movieron en torno a un grado por encima de lo normal en prácticamente toda la Península, Baleares, Ceuta y Melilla. Solo en Canarias quedaron algo más contenidas, entre cero y un grado por encima de la media.
En el caso aragonés, el contraste térmico marcó el año. Teruel volvió a aparecer en los registros más extremos del invierno: el 14 de enero el termómetro bajó hasta los -9,6 °C en la capital turolense, una de las marcas más frías del país en aquel episodio. Aún más llamativo resultó el dato de Molina de Aragón, en la vecina Guadalajara pero a tiro de piedra de la frontera turolense y referencia habitual del frío en el sistema Ibérico, donde se registraron -11,2 °C esa misma jornada. Las heladas nocturnas se generalizaron en buena parte de la comunidad entre el 13 y el 19 de enero.
Tres olas de calor y récords por encima de los 45 grados
El verano dejó episodios cálidos encadenados. La AEMET contabilizó tres olas de calor en el ámbito peninsular y balear, además de dos en Canarias. La primera se extendió entre el 18 de junio y el 4 de julio, con valores que superaron los 43 °C en el sur peninsular. La segunda, breve pero intensa, afectó a toda España entre el 15 y el 18 de julio con temperaturas unos seis grados por encima de las habituales en esas fechas.
La tercera ola de calor del verano se prolongó entre el 3 y el 18 de agosto y dejó las temperaturas más altas del año. Jerez de la Frontera marcó 45,8 °C el día 17, Morón de la Frontera alcanzó los 45,2 °C esa misma jornada y Murcia llegó a 45,1 °C el día 18. En el valle del Ebro, aunque sin alcanzar esos picos, se vivieron jornadas con temperaturas máximas muy elevadas que tensionaron servicios sanitarios y consumo eléctrico.
No se registraron olas de frío en sentido estricto durante el año, aunque sí dos episodios de bajas temperaturas relevantes: el ya citado de mediados de enero y otro entre el 25 de noviembre y el 4 de diciembre, con heladas que afectaron a la mitad norte y a las zonas de interior, incluida buena parte de Aragón.
Un año húmedo, pero con repartos muy desiguales
En cuanto a las precipitaciones, 2025 cerró con un balance global húmedo. La media en la España peninsular fue de 696,1 milímetros, un 109 % del valor normal del periodo de referencia. Se trata del vigésimo quinto año más lluvioso de la serie histórica y el octavo del siglo XXI. La fotografía, sin embargo, cambia mucho según la zona.
La AEMET señala un comportamiento mayoritariamente húmedo a muy húmedo en amplias áreas del oeste, sur y parte del litoral mediterráneo. En el interior oriental y la mitad norte, el carácter fue próximo al normal. La franja cantábrica oriental y algunas áreas del norte peninsular registraron, en cambio, zonas secas o incluso muy secas. Aragón, por su variedad geográfica, se movió entre la normalidad y el ligero superávit en buena parte de su territorio.
El reparto temporal también fue irregular. Enero llegó como un mes húmedo, pero febrero resultó muy seco. La primavera salvó el balance: fue muy húmeda y se convirtió en la quinta más lluviosa de toda la serie y la tercera del siglo XXI. El verano y el otoño, por contra, fueron secos en general. Diciembre, ya en la recta final, volvió a comportarse como un mes húmedo.
Entre los grandes episodios de lluvia destacan los 174,8 milímetros caídos en Tortosa el 12 de octubre, los 127,3 de Ibiza el día 11, los 101,8 del Puerto de Navacerrada el 13 de noviembre y los 96,8 milímetros de Valencia el 29 de septiembre. En el noroeste peninsular se concentraron los acumulados anuales más altos: Vigo/Peinador rozó los 2.334 milímetros, seguido de Pontevedra y del propio Puerto de Navacerrada.
Qué dice este balance para Aragón de cara a 2026
El cierre de 2025 confirma una pauta que ya marca la planificación hídrica, agrícola y energética en la comunidad: inviernos menos fríos en promedio, primaveras cada vez más decisivas para los embalses y veranos con olas de calor más largas e intensas. La Confederación Hidrográfica del Ebro y el Gobierno de Aragón vienen ajustando sus protocolos a esta realidad, con la sequía y los golpes de calor como dos de las preocupaciones recurrentes.
Para los aragoneses, el dato es también de servicio cotidiano: jornadas como la del 14 de enero, con casi -10 °C en Teruel, o las tardes de agosto rozando los 40 °C en Zaragoza ya no son anomalías aisladas, sino piezas habituales de un mosaico climático cada vez más extremo. La AEMET completará este avance con el informe anual definitivo en las próximas semanas.