El modelo europeo ya pone fecha al primer golpe de calor del verano en Aragón
Aragón lleva semanas aguantando temperaturas inusualmente bajas para mediados de mayo, con irrupciones de aire frío que han dado la vuelta al calendario. Pero el modelo europeo ECMWF apunta ya a un cambio radical para la semana que viene: una potente dorsal africana podría instalarse sobre la península y traer a Zaragoza y el resto del territorio aragonés el primer episodio de calor genuinamente estival del año.
La dorsal africana toma posiciones sobre el valle del Ebro
El patrón atmosférico que ha dominado estos días sobre Europa —una cresta atlántica acompañada de borrascas deslizándose por el norte del continente— ha sido el responsable directo de ese ambiente fresco que muchos aragoneses han notado esta semana. Noches con mínimas que recordaban más a marzo que a mayo, y máximas que apenas han rozado los 20 grados en la capital aragonesa. No es lo habitual para estas fechas.
El giro llegaría a partir del lunes. Según las últimas salidas del modelo europeo, una cuña anticiclónica subtropical comenzará a extenderse hacia el norte, alcanzando la región escandinava y dejando a toda Europa occidental bajo el dominio de un potente anticiclón de bloqueo. El resultado directo sobre Aragón sería la llegada de una masa de aire de origen africano que podría elevar las temperaturas de forma acusada a partir del martes o el miércoles.
El valle del Ebro, por su propia orografía, actúa como un embudo que canaliza y concentra el calor cuando llegan estas situaciones. No es extraño que, en episodios similares, Zaragoza registre valores varios grados por encima de ciudades de la meseta o del litoral mediterráneo. Esta vez podría no ser diferente.
Anomalías de hasta 6 grados por encima de la media
El producto subestacional del ECMWF —la herramienta de predicción a medio plazo del Centro Europeo de Predicción Meteorológica— anticipa anomalías positivas de temperatura muy significativas para el conjunto de España peninsular y Baleares durante la semana del 19 al 25 de mayo. Los mapas de anomalías muestran toda la península teñida de tonos rojizos, con los valores más extremos concentrados precisamente en los grandes valles interiores.
En el caso de Aragón, y en especial en el valle del Ebro y las zonas bajas de las provincias de Zaragoza y Teruel, esas anomalías podrían situarse entre 3 y 6 grados centígrados por encima de los valores medios históricos para estas fechas. Dicho de otra manera: si lo normal para la tercera semana de mayo en Zaragoza ronda los 24 o 25 grados de máxima, la semana que viene podríamos estar hablando de máximas que rozarían o superarían los 30 grados con cierta facilidad.
Eso es, por definición, territorio estival. El primer umbral real del verano, aunque el calendario diga que todavía estamos en primavera.
¿Qué pueden esperar los aragoneses para la próxima semana?
A falta de confirmación en los modelos de corto plazo —que serán más precisos conforme nos acerquemos a los días en cuestión—, el escenario más probable apunta a un inicio de semana todavía con cierta variabilidad, especialmente en el Pirineo y zonas del norte de Huesca, donde la influencia de los sistemas atlánticos deja notar su presencia durante más tiempo.
Será a partir del martes cuando el cambio se haga más evidente en toda la comunidad. Las zonas más expuestas al calentamiento serán precisamente las más bajas: el corredor del Ebro desde Tudela hasta Caspe, la comarca de las Cinco Villas, la depresión de Calatayud y los llanos de la provincia de Teruel. En Huesca capital, la altitud y la mayor proximidad a las masas de aire atlántico podrían suavizar algo los registros, aunque no se librará del ascenso general.
Para el Pirineo, la situación será distinta. Las cotas altas seguirán con temperaturas más contenidas, y no se descarta que la inestabilidad persista en puntas de montaña incluso durante los días más cálidos del episodio en los valles.
Hay que esperar a las próximas actualizaciones
Conviene matizar que, a una semana vista, los modelos de predicción trabajan con márgenes de incertidumbre relevantes. Lo que el ECMWF muestra a día de hoy es una tendencia clara hacia el calor, pero la intensidad exacta del episodio y los días concretos en que se alcanzarán los registros más altos dependerán de la evolución del anticiclón y de la rapidez con que la dorsal africana penetre hacia el norte.
La AEMET irá ajustando sus predicciones a medida que nos acerquemos al lunes. Merece la pena seguir de cerca sus actualizaciones, especialmente si se trabaja en el exterior, se tienen previstas actividades de montaña en el Pirineo oscense o se quiere organizar algún plan de fin de semana largo.
Lo que parece cada vez más probable es que mayo cierre su segunda quincena con un empujón de calor que recuerde, por primera vez en este año, que el verano no anda muy lejos. En Aragón, cuando el sur manda, el termómetro no perdona.