Las tormentas de granizo que arrasan Catalunya se acercan a Aragón: la CHE pide precaución

La Confederación Hidrográfica del Ebro alerta de crecidas súbitas en barrancos y pide alejarse de zonas inundables en toda la cuenca

Las tormentas que este martes han teñido de blanco las calles de Ribes de Freser y acumulado granizo hasta la rodilla en el Berguedà catalán se desplazan hacia el este del Pirineo y ponen en alerta a las comarcas aragonesas limítrofes. La Confederación Hidrográfica del Ebro ya ha pedido precaución ante el riesgo de crecidas súbitas en cauces menores y barrancos de toda la cuenca, incluidas las cabeceras del Aragón, el Gállego y el Cinca.

El episodio comenzó a tomar fuerza en las primeras horas de la tarde del martes 22 de abril sobre las comarcas del Berguedà, la Cerdanya, el Ripollès y el Lluçanès. El Servei Meteorològic de Catalunya activó avisos de nivel rojo —el máximo, grado 6 sobre 6— por tiempo violento en el Berguedà, mientras que en las comarcas vecinas los avisos naranja por granizo, fuertes rachas de viento y lluvia torrencial se acumulaban uno tras otro. En Gisclareny, una pequeña localidad del Berguedà, la estación meteorológica registró 26,6 litros por metro cuadrado en menos de una hora. En Guardiola de Berguedà, más de 20 litros en apenas 30 minutos. Son cifras que, trasladadas a cualquier barranco pirenaico, bastan para desencadenar una riada en cuestión de minutos.

El granizo, protagonista de un temporal fuera de lo común

Las imágenes que circularon por redes sociales durante la tarde resultaban difíciles de creer para quien no conoce la virulencia de las tormentas pirenaicas de primavera. En Ribes de Freser, localidad del Ripollès a poco más de 100 kilómetros de la frontera con Aragón, los vecinos documentaron acumulaciones de granizo que llegaban a la altura de las rodillas. Las calles, convertidas en ríos de hielo, cortaban la circulación en varios puntos del municipio. El tamaño de las piedras variaba: desde granizo menudo que tapizó aceras y plazas hasta piedras superiores a dos centímetros de diámetro, capaces de dañar vehículos y cultivos.

No es la primera vez esta semana. El lunes ya se registraron tormentas de calado en la vertiente catalana del Pirineo, lo que convierte este martes en el segundo día consecutivo de tiempo violento en la zona. Meteocat advirtió de que el frente activo sobre las comarcas centrales del Pirineo catalán se desplazaría progresivamente hacia el oeste a lo largo de la tarde, lo que sitúa en zona de riesgo las primeras comarcas aragonesas: la Ribagorza, el Sobrarbe y, en menor medida, el Alto Gállego.

Qué deben saber los aragoneses esta tarde

La Confederación Hidrográfica del Ebro lanzó el lunes un aviso preventivo que sigue vigente: riesgo de crecidas súbitas en cauces menores y barrancos de la cuenca alta del Ebro. El organismo pidió a la población "extremar las precauciones, alejarse de las zonas inundables y tener mucho cuidado en todos los desplazamientos y actividades en el exterior". Un aviso que afecta de lleno a quienes practican senderismo, escalada o cualquier actividad de montaña en el Pirineo aragonés este martes por la tarde.

Los barrancos son los primeros en reaccionar ante lluvias torrenciales. En zonas como el cañón de Añisclo, el barranco de Vió, los afluentes del río Ara o los tributarios del Ésera, crecidas rápidas pueden producirse incluso sin que llueva en el punto exacto donde se encuentre el senderista. El agua acumulada kilómetros más arriba baja con fuerza y sin apenas aviso. Alejarse del cauce ante cualquier señal —ruido sordo, cambio de color del agua, aumento repentino del caudal— es la medida más eficaz.

En cuanto a la AEMET, la agencia estatal no había activado avisos específicos para Aragón en el momento de redactar esta información, aunque el contexto sinóptico —una masa de aire inestable con mucha humedad sobre los Pirineos— favorece el desarrollo de tormentas convectivas de tarde, especialmente en la franja norte de Huesca. Se recomienda consultar los avisos actualizados en la web de AEMET antes de cualquier salida al monte.

Una semana de contrastes extremos en el Pirineo

El episodio se produce en plena semana de Sant Jordi, marcada en Catalunya por mañanas cálidas que superan los 30 grados y tardes tormentosas de gran intensidad. En Aragón, la dinámica es similar: las temperaturas diurnas se han situado varios grados por encima de la media en la mayor parte del territorio, lo que carga la atmósfera de energía y propicia el desarrollo de cumulonimbos de tarde. Esa misma energía es la que, combinada con una entrada de aire frío en altura, genera los sistemas tormentosos que este martes han descargado con tanta virulencia sobre el Pirineo catalán.

El granizo de gran tamaño, en particular, requiere columnas de aire ascendente muy potentes. Que se hayan registrado piedras de más de dos centímetros en Ribes de Freser habla de una tormenta con una organización atmosférica notable, no de un simple aguacero de primavera.

De cara a los próximos días, los modelos meteorológicos apuntan a una cierta estabilización a partir del miércoles, aunque la inestabilidad residual podría prolongar el riesgo de tormentas aisladas en el norte de Huesca durante la primera mitad de la semana. Se aconseja estar pendiente de los avisos de AEMET y de las alertas de la CHE para cualquier actividad en zonas de montaña o riberas fluviales.

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