Los bosques de Europa pierden un tercio de su capacidad de absorber carbono en sólo 10 años

Un estudio con participación española advierte de una reducción del 30% en la última década. Incendios, sequías y tala intensiva agravan el problema.

Los bosques de Europa pierden un tercio de su capacidad de absorber carbono en sólo 10 años
Los bosques de Europa pierden un tercio de su capacidad de absorber carbono en sólo 10 años

La capacidad de los bosques europeos para absorber CO₂ ha caído casi un 30% en la última década, según revela un estudio publicado en la revista Nature, en el que han participado el CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales) y el CSIC, con coordinación del Centro Común de Investigación de la UE.

Los datos reflejan una caída preocupante: entre 2010 y 2014, los bosques del continente absorbían una media de 457 millones de toneladas de CO₂ al año. Esa cifra se redujo a 332 millones de toneladas anuales entre 2020 y 2022, según el inventario europeo LULUCF, que calcula los sumideros de carbono del suelo forestal, agrícola y zonas húmedas.

RIESGO PARA LOS OBJETIVOS EUROPEOS

Esta tendencia, alertan los investigadores, pone en peligro el cumplimiento de los objetivos climáticos de la Unión Europea, que pretende alcanzar la neutralidad climática en 2050. Para 2030, el reglamento revisado del sector LULUCF establece como meta que los bosques absorban al menos 310 millones de toneladas de CO₂ anuales. Sin embargo, los expertos se muestran escépticos: “Si el ritmo de declive continúa, será muy difícil cumplir esas metas”.

Actualmente, los bosques cubren alrededor del 40% del territorio europeo y desde 1990 han contribuido a absorber cerca del 10% de las emisiones humanas. Su papel como aliados frente al cambio climático es fundamental, ya que almacenan carbono no solo en el tronco y las hojas, sino también en las raíces y el suelo.

LOS MOTIVOS: CAMBIO CLIMÁTICO Y MALA GESTIÓN

Entre las causas del deterioro, el estudio apunta a una combinación de factores humanos y naturales: la tala intensiva, el aumento de incendios forestales, plagas, así como los efectos directos del cambio climático, con olas de calor más frecuentes, sequías prolongadas y eventos extremos.

Los investigadores insisten en la urgencia de aplicar un nuevo modelo de gestión forestal, que no esté centrado exclusivamente en la producción maderera, sino también en conservar y reforzar la resiliencia de los ecosistemas forestales.

CAMBIO DE PARADIGMA EN LA GESTIÓN FORESTAL

Josep Peñuelas, investigador del CSIC en el CREAF y coautor del estudio, subraya que “los bosques con más especies y estructuras más diversas son más resilientes al cambio climático”. Por ello, se propone una gestión basada en la ciencia, que combine bosques de distintas edades y grados de protección, alternando zonas de producción sostenible con otras de conservación estricta.

Además, se aboga por reforzar los sistemas de monitoreo forestal a escala europea, con datos más precisos y continuos sobre la salud de los bosques, sus reservas de carbono y su evolución frente a las amenazas ambientales.

UNA CUESTIÓN TAMBIÉN RELEVANTE PARA ARAGÓN

En una comunidad como Aragón, donde los bosques ocupan más del 30% del territorio y fenómenos como los incendios forestales, la sequía o la despoblación rural afectan directamente a la conservación del entorno, estas conclusiones no son ajenas. La necesidad de gestión sostenible, prevención activa y equilibrio entre aprovechamiento económico y conservación ambiental se vuelve cada vez más urgente para garantizar que los bosques sigan siendo escudos naturales frente al cambio climático.

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