BRICS: la palabra en disputa que pone en cuestión a Trump y a España
El regreso de Donald Trump al Despacho Oval como presidente de los Estados Unidos ha estado cargado de momentos que no han pasado desapercibidos, desde la firma de más de 70 decretos hasta un baño de masas en el Capital One Arena de Washington. En medio de este contexto, una afirmación inesperada del mandatario sobre España ha generado sorpresa e interrogantes en el ámbito internacional.
La confusión sobre España y los BRICS
Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, David Alandete, corresponsal de ABC en Washington, preguntó a Trump sobre las expectativas de Estados Unidos respecto a los países de la OTAN con bajos niveles de gasto en defensa, como Francia y España. En su respuesta, el presidente afirmó que España estaba "muy por debajo del 5%" en su contribución dentro de la alianza. Sin embargo, fue su siguiente comentario el que acaparó titulares: "¿Y no son ellos una nación BRICS? Lo son, España es una nación BRICS".
La afirmación fue recibida con incredulidad, ya que los BRICS —un grupo de economías emergentes compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— no incluye a España, un país plenamente integrado en el bloque occidental y la Unión Europea. Este desliz parece reflejar una falta de conocimiento sobre la estructura y los objetivos del grupo, pero también pone de relieve las tensiones crecientes entre bloques geopolíticos.
El papel de los BRICS en el escenario global
Los BRICS, que se reúnen anualmente y toman decisiones por consenso, han ganado protagonismo en los últimos años al buscar alternativas al sistema financiero internacional dominado por Estados Unidos. Entre sus objetivos destacan:
- Reducir la dependencia del dólar estadounidense en transacciones globales, promoviendo monedas locales o incluso una moneda común.
- Impulsar un sistema financiero alternativo a través del Nuevo Banco de Desarrollo y el Acuerdo de Reserva Contingente, iniciativas que imitan al Banco Mundial y al FMI.
- Coordinar políticas económicas en áreas como aranceles y exportación de recursos estratégicos.
- Reformar instituciones globales, como el Consejo de Seguridad de la ONU, para aumentar su representación en organismos internacionales.
En su última cumbre, organizada en Kazán por Rusia, los BRICS ampliaron sus alianzas invitando a 30 países, entre ellos Bolivia, Turquía e Indonesia, mientras excluyeron informalmente a naciones como Venezuela y Afganistán. La reunión estuvo marcada por la guerra en Ucrania y las tensiones con Occidente, pero también por un enfoque común en la defensa de un mundo multipolar.
Reacciones a las palabras de Trump
La declaración de Trump generó confusión y críticas en varios frentes. Mientras algunos analistas señalaron la falta de rigor en su comentario, otros destacaron que el mandatario podría estar intentando abordar la creciente influencia de los BRICS con un enfoque improvisado.
Desde Europa, responsables políticos han advertido del creciente sentimiento antioccidental dentro del grupo, especialmente por la influencia de Rusia y China. Por su parte, el ex asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, restó importancia a los BRICS, calificándolos de "no rivales geopolíticos" para Washington.
Este episodio es el último de una serie de comentarios controvertidos de Trump sobre la política internacional, que a menudo han desatado debates sobre su conocimiento y preparación en temas globales. Aunque su administración ha adoptado una postura firme en temas como el gasto en defensa dentro de la OTAN, su comentario sobre los BRICS ha desviado la atención hacia la confusión sobre la posición de España en el panorama global.
Para España, la confusión podría interpretarse como un desliz diplomático sin mayores consecuencias, pero también subraya la importancia de las percepciones internacionales en un contexto de tensiones entre bloques.


